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Que no se contamine el debate del aire

Transmilenio está poniendo su cuota; ahora les atañe a las distintas autoridades sumarse al loable propósito de mejorar la calidad del aire.

Jorge Bendeck
POR:
Jorge Bendeck
diciembre 04 de 2018
2018-12-04 09:30 p.m.

La renovación de la flota de Transmilenio era necesaria para mejorar la calidad del aire en la ciudad y fortalecer la estructura del sistema de transporte con buses de mayor capacidad y mejor tecnología. Los nuevos buses Euro V a diésel, con 10 por ciento de biodiésel de aceite de palma, alcanzarán niveles de reducción de emisiones de 90 por ciento en comparación con los que circulan hoy.

El biodiésel de palma, por su origen vegetal, no contiene azufres ni aromáticos, por lo que no produce humos negros y reduce el material particulado PM10, PM2.5, y menores, en proporción a la mezcla con acpm.

La Universidad de Antioquia ha comprobado que el uso de biodiésel de aceite de palma no solo no aumenta, sino que ‘hasta reduce’ las emisiones de los gases NOx, considerados por la OMS como agentes cancerígenos y que su alto número cetano mejora la combustión en los motores, reduciéndose las emisiones contaminantes.

Con mezclas superiores, el desempeño de los Euro V podría aproximarse a los Euro VI, una condición que muchos desconocen y que desmitifica algunos de los argumentos que se están empleando para desacreditar el gran paso que ha dado Bogotá. Transmilenio está poniendo su cuota y ahora les corresponde a las distintas autoridades sumarse al loable propósito de mejorar la calidad del aire de todos los bogotano.

El 70 por ciento de la polución proviene de fuentes móviles y su reducción deberá incluir soluciones como las tomadas por la administración distrital para Transmilenio que aporta hoy el 1,6 por ciento de las emisiones que se rebajarán a 0,6 por ciento con la nueva flota; caso contrario, su efecto no se sentirá, a menos que las medidas se extiendan a las otras flotas de transporte, carga, vehículos particulares y de servicio especial que circulen por la ciudad.

Los biocombustibles, etanol de caña de azúcar y biodiésel de aceite de palma, son parte de la solución. Aumentando las mezclas con las gasolinas y el acpm, respectivamente, se reducirá de manera inmediata el material particulado, causantes de tantas muertes e incapacidades.

El ministo de Ambiente Ricardo Lozano, en el pasado foro de ‘Movilidad sostenible: una transición que debe empezar de inmediato’, expresó: “para reducir la contaminación del aire tenemos un sector de biocombustibles que cuenta con 7 plantas productoras de bioetanol y 12 de biodiesel”.

Los esfuerzos de los gobiernos no se pueden juzgar sin tener todo el contexto, las normativas vigentes y las diferentes alternativas para la solución de los problemas, en este caso, el ambiental.

De acuerdo con la evaluación de la política de calidad del aire del DNP, según la metodología valor estadístico de la vida, los costos por la mala calidad del aire alcanzan los 12,3 billones de pesos, 1,5 por ciento PIB. Las filas enfrente de los servicios médicos lo comprueban.

Se pueden medir las consecuencias de esta realidad en la vida de niños y adultos mayores, que son los más afectados por la mala calidad del aire. Enfermedades respiratorias como el asma y las alergias pueden reducirse con medidas como las tomadas por la Alcaldía de Bogotá.

Angela Tin, vicepresidenta de la Sociedad del Cáncer del Pulmón de Estados Unidos, dijo en el foro mencionado “Si no se puede respirar, lo demás no importa”.

¡Bien por Transilenio!

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