Jorge Coronel López
Columnista

¿Autonomía territorial?

Los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial, como instrumentos de planeación, no están cumpliendo su misión.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
mayo 26 de 2020
2020-05-26 09:51 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbf7c40a6d.png

Las llaves de la reapertura tras el confinamiento las tiene el presidente. Sin embargo, le ha entregado a alcaldes y gobernadores la última palabra. Esto nos ha puesto naturalmente en un conjunto dispar de alternativas y situaciones territoriales de cara a la anhelada reactivación, pero sirve para poner sobre la mesa viejos problemas.

Llevamos treinta años tratando de hacer compatibles la autonomía territorial con el poder central, sin lograrlo. Han sido tres décadas tratando de hacer viable el municipio como el núcleo del desarrollo y ordenador del territorio; pero este esfuerzo ha chocado sistemáticamente con el nivel central. Por un lado, porque el nivel central sigue manteniendo las riendas de la distribución de recursos; y por otro, porque obliga a los entes territoriales a tener que alinearse con sus intereses, cuando debiera ser al contrario: no en vano hoy los municipios terminaron hablando de economía naranja. En todo este tiempo el proceso de autonomía territorial ha sido contradictorio. Si bien los entes territoriales tienen competencia para gestionar sus intereses, la coordinación con la planeación del nivel central lo ha impedido. Por eso se han defraudado las expectativas ciudadanas, se han consolidado alianzas políticas excluyentes y se perdió la confianza en lo público.

La distribución de recursos del nivel central se realiza a través de sistemas cuasiautomáticos que no reconocen la heterogeneidad territorial y condicionan las autonomías locales. Dicha distribución ha servido para enriquecer y fortalecer élites políticas y económicas en las regiones, quienes amparados en la 'legalidad' de la contratación han visto crecer las brechas de pobreza, desigualdad y miseria, al tiempo que han consolidado y concentrado su poder político y económico, incluso, criminal. Aquí está parte de la explicación a fenómenos como la corrupción, el atraso territorial, las desigualdades sociales y la concentración del ingreso.

Los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial, como instrumentos de planeación y singulares armas de defensa de autonomías locales, no están cumpliendo su misión. Dichas armas fueron capturadas por las élites y las han utilizado para orientar el desarrollo y organizar el territorio a su amaño. La descentralización también prometió que el desarrollo sería gestado desde lo local; pero, por detrás lo amaró a los principios de concurrencia, coordinación y subsidiariedad que debían tener entre sí los entes territoriales. Adicionalmente, el sistema de transferencias y las cofinanciaciones han sido vehículos que han sesgado el desarrollo local y las autonomías territoriales.

Para no seguir con territorios atados de pies y manos por cuenta de autonomías condicionadas, urge desatar los nudos que persisten con el nivel central y reconocer la heterogeneidad territorial. También es vital asegurarse de arrebatarles el poder local a las élites y será sustantivo que el Estado asuma su rol y cumpla sus funciones sociales directamente y no invocando la libertad de mercados. Estas son algunas ideas sobre los cambios sugeridos al modelo económico.


Jorge Coronel López
Economista y profesor universitario
jcoronel2003@yahoo.es


Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes