Jorge Coronel López
columnista

Crecimiento y la estrategia del miedo

Todavía se cree, y aún se enseña, que el crecimiento per se genera un derrame que permite superar problemas como la pobreza. 

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
diciembre 16 de 2018
2018-12-16 07:01 p.m.
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En Colombia perseguimos unos objetivos económicos que deberíamos desterrar y declarar, por lo menos, obsoletos. Todavía se cree, y aún se enseña, que el crecimiento per se genera un derrame que permite superar problemas como la pobreza, la miseria y la desigualdad; pero casi nunca se acompaña este planteamiento con la debida explicación sobre la importancia de las políticas redistributivas, que sin ellas, el crecimiento quedará taponado y concentrado en unas manos –como ha ocurrido– y difícilmente se derramará sobre quienes se esperaba –como ya ocurrió.

Eso se palpa al percatarnos de que somos el segundo país más desigual del continente, donde el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso, según datos de la Cepal; aunque para la Ocde, a donde fuimos admitidos recientemente, somos el más desigual de América Latina por la alta concentración de ingresos. Según el estudio ‘¿Un elevador social descompuesto? Cómo promover la movilidad social’, para salir de la pobreza un niño tendrá que esperar 2 generaciones en Dinamarca, 3 en Finlandia, 5 en Estados Unidos, 6 en Chile, 9 en Argentina y Brasil, mientras que en Colombia deben pasar 11, es decir, 330 años. Esto es ridículo. Pero preguntémonos: ¿Cómo estamos leyendo estos resultados? ¿Qué estamos discutiendo para, por lo menos, instalarlos en la agenda pública? ¿Hasta dónde estamos discutiendo estos temas y bajo qué perspectiva o aparatos ideológicos? No nos engañemos al creer que la ley de financiamiento derramará sobre los pobres unos beneficios, suficiente ilustración han dado muchos colegas al respecto.

Según Gabriela Ramos, directora de la Ocde, buena parte de la población en Colombia se encuentra en el empleo informal, sin posibilidades reales de progreso y agrega que “no tienen cobertura médica, ni pensiones, ni servicios básicos. Entonces las dificultades se reproducen porque el impacto redistributivo del sistema de impuestos y de la seguridad social no le llega a los más pobres”. Insisto: ¿cómo estamos leyendo esta realidades?

De allí que las legítimas manifestaciones sociales que vivimos en el país, sumadas a las indignaciones suscitadas por la reforma tributaria disfrazada de ley y las polémicas que seguramente vendrán tras el Plan de Desarrollo 2018-2022: ‘Pacto por Colombia. Pacto por la equidad’, no sean hechos aislados, sino que tienen un común denominador: la persistencia fracasada de perseguir el crecimiento económico sin redistribución, y peor aún, bajo la estrategia del miedo.

La idea del crecimiento se ha construido como se ha hecho con la política de seguridad, a través del miedo: a perder empleos, miedo a perder la calificación de inversión, miedo a perder al déficit fiscal, del miedo a la desconfianza inversionista, del miedo a parecernos a algún país vecinos, etc.

En consecuencia, primero habrá que abandonar los miedos, suficiente con haber caído tan bajo aunados de confianza inversionista. Sin embargo, el reto mayor no es ese, sino revertir el modelo económico que domina, aunque abandonando los miedos, el camino podría ser menos catastrófico para todos.

Jorge Coronel López
Economista
jcoronel2003@yahoo.es

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