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Jorge Coronel López

Factores estructurales de la inflación

Las políticas monetaria y fiscal se volvieron determinantes, tanto para el desarrollo, como para el cierre de brechas sociales.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
junio 07 de 2022
2022-06-07 10:26 p. m.
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La mayoría de los análisis sobre inflación giran en torno a factores coyunturales. El afán con que se describe el fenómeno no corresponde con las propuestas estructurales para enfrentarlo. El Emisor cree estar haciendo lo suyo al subir la tasa, mientras que el Gobierno se despide sin dejar algún plan de acción. En abril la inflación anual llegó a 9,23%, aunque al desagregar por gastos se evidencia que la de alimentos fue 26%, la de alimentos y bebidas en sitios públicos 14% y bienes y servicios para el hogar casi 12%.

Dichos alzas se explican por razones de costos debido a la fuerte dependencia de las importaciones, al reducirse la producción de alimentos, fertilizantes e insumos. No hay duda que algunos de los factores coyunturales son: crisis económica y logística mundial, guerra ruso-ucraniana y devaluación del peso. Para alcanzar control y manejo de la inflación se requiere de políticas que ataquen los factores estructurales.

Ellos explican por qué se importa lo que antes se producía internamente. Habrá que reconocer el deterioro productivo del país, materializado a través de la pérdida de fábricas que redujeron la producción agrícola e industrial, con lo cual se debilitó la demanda laboral y se desconectó el desarrollo intersectorial e interregional. Se abandonó del todo la idea de cubrir las necesidades de consumo internamente. Se renunció a las políticas de desarrollo y social, las cuales quedaron sujetas a la política económica. Por eso las políticas monetaria y fiscal se volvieron determinantes, tanto para el desarrollo, como para el cierre de brechas sociales, explicando por qué la tasa de interés luce como la única variable de ajuste inflacionario.

Haber abandonado la política de desarrollo y haberla entregado a la económica significó el desamparo para las mipymes. Se desatendieron sus necesidades de financiamiento y tecnificación, marchitando las rutas de industrialización y formalización. Los mercados se redujeron y los últimos gobiernos se dedicaron a promover más la extracción que la agregación de valor. La economía se reprimarizó y la educación empezó a lucir impertinente. Se socavó la producción agrícola e industrial. Se perdió espacio para el desarrollo agroindustrial y el desplazamiento forzado generado por el conflicto, redujo cultivos y aumentó la pobreza.

La falta de oportunidades para mujeres y jóvenes tiene mucho que ver con la vocación importadora, mientras que el desempleo no se ha enfrentado sobre la idea de mipymes más fuertes, sino sobre la de menores costos de contratación, despido e impuestos. Enfrentar la inflación requiere de planes de largo aliento, lo que implica cambios estructurales en los modos de producción. Nada se lograría con un plan de choque efectivo sobre una arena movediza.

JORGE CORONEL LÓPEZ
Economista y profesor universitario
jcoronel2003@yahoo.es

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