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Jorge Coronel López

Guerra, economía y política

Importar significó renunciar a la generación de riqueza. Las importaciones y la devaluación del peso son canales de transmisión para la inflación.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
abril 27 de 2022
2022-04-27 08:00 p. m.
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Muy triste que una guerra haya reconfirmado la dependencia funcional y la fragilidad productiva del país. Decidir qué producir o a quién comprarle, no es un tema exclusivamente económico.

Entre 1950 y 1980 hubo decisiones políticas que llevaron a crear y a consolidar instituciones y programas económicos; mientras que las reformas implementadas después de los noventa, que promovieron privatizaciones, desregulación laboral e inversión extranjera hacia sectores extractivistas y de portafolio, liquidaron la producción nacional y sentenciaron el desarrollo económico.

No hubo renovación de la oferta exportable y se inclinó el comercio hacia las importaciones. Se desprotegió la producción nacional que generaba la micro y la pequeña empresa, provocando quiebras, desempleo y migración: fenómenos que tampoco son exclusivamente económicos. Importar significó renunciar a la generación de riqueza y esto explica por qué las exportaciones se concentran en petróleo y minería. Las importaciones y la devaluación del peso (16%) son canales de transmisión para la inflación que va en 8%, aunque los precios de los alimentos han crecido 23% y tienden a aumentar; por lo tanto, la inflación existente es producto del mal manejo económico y político del país.

Es fácil probar las políticas empobrecedoras implementadas, amparadas en un modelo que marchitó la industria, erosionó las relaciones laborales y debilitó notablemente el Estado. Pero, la ortodoxia económica no sabe explicar estos fenómenos y patina sorprendida cuando pone un pie en la informalidad. Se desentiende de sus fracasos, como la estrechez de los mercados, que genera falta de oportunidades laborales y aumento del cuentapropismo, el cual interpreta como emprendimiento, cuando es una expresión de subsistencia, pobreza o hambre.

¡Qué vergüenza estar importando buena parte de lo que se debería estar produciendo! Esta incongruencia se explica por la ideología neoliberal y el reconocimiento de que el país ha estado mal manejado y en manos de una alianza -mal- armada, que logra segregar y ejercer presión sobre quienes desea mantener excluidos de la vida y del poder político.

En esta época electoral, debería existir consenso sobre este diagnóstico, pero no todos los candidatos lo reconocen, aunque prometen cambios. Caen en una incoherencia, porque el cambio empieza cuando se desliga el poder político de los intereses que ellos representan, pues sus compromisos políticos no les permiten modificar nada, como le ocurrió a Duque. Por eso alzan la bandera del miedo para intimidar, hablan más de seguridad que de desarrollo y todavía no entienden que la inflación se arrastra desde Ucrania y Rusia. Aquí se equivoca Federico al considerar que la inflación se explica por el Paro Nacional que terminó en junio de 2021.

Dicho candidato encaja en lo dicho por Kalmanovitz en Economía y Nación (1997, p. 461) “el discurso en lo económico es muy liberal, pero en lo político está signado por el más intransigente conservadurismo, el autoritarismo y el atropello a los derechos humanos y a todas las libertades”.

JORGE CORONEL LÓPEZ
Economista y profesor universitario
jcoronel2003@yahoo.es

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