Jorge Coronel López
Columnista

Huellas de la covid-19

La pandemia entonces nos mostró la fragilidad del mundo del trabajo.

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
junio 17 de 2020
2020-06-17 09:00 p.m.
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Sin pretender con el título sugerir que nos dirigimos a un periodo postcovid-19, ni dar por sentado que esta pandemia ya terminó; simplemente la idea de huella pretende insinuar algunos rastros, vestigios o improntas que dejará este coronavirus, especialmente, en el mundo del trabajo.

Ya son millones de empleo perdidos en el país. El año pasado en Colombia los ocupados fueron en promedio 22,3 millones de personas, los desempleados 2,6 millones y los inactivos 14,4 millones.

Entre enero y marzo del año pasado los ocupados sumaron en promedio 21,9 millones, mientras que para el mismo periodo de este año fueron quinientos menos. Conviene recordar que en marzo apenas estábamos empezando el confinamiento.

Si comparamos ahora el mes de abril de 2019 frente a 2020 se observa que las personas ocupadas disminuyeron de 21,9 a 16,5 millones respectivamente; es decir, 5,6 millones de ocupados menos frente al año anterior; mientras que los desempleados aumentaron de 2,5 a 4,0 millones y los inactivos de 14,8 a 19,1 millones. Nótese bien que ya tenemos más inactivos, que personas ocupadas.

Los inactivos son aquellas ‘personas que no participan en la producción de bienes y servicios porque no necesitan, no pueden o no están interesadas realizar una actividad remunerada’, siguiendo la definición del Dane. Dentro de este grupo pertenecen: estudiantes, amas de casa, pensionados, jubilados, rentistas, incapacitados permanentemente para trabajar y las personas que no les llama la atención o creen que no vale la pena trabajar. En otras palabras, los inactivos son aquellos que no están interesados en presionar el mercado de trabajo.

Si tomamos los datos de inactivos del trimestre febrero-abril de 2019, se observa que los estudiantes eran 5,5 millones, las personas en el oficio del hogar sumaban 5,9 millones y el resto de población inactiva representaba 2,9 millones. Para el mismo trimestre de este año el dato de estudiantes no varía, pero en cambios los de oficios en el hogar crece en 1,5 millones y el resto sube en setecientos mil personas.

Esto indica que parte de los nuevos desempleados se encuentran dentro de los inactivos, luego no se puede seguir creyendo que son personas desinteresadas por el trabajo; lo que ocurre es que las expectativas que tienen no son promisorias.

La pandemia entonces nos mostró la fragilidad del mundo del trabajo. Sumando a la tragedia anterior, desde hace tiempo veníamos insistiendo en la necesidad de controlar el crecimiento de los trabajos denominados por cuenta propia o independientes, ya que sabíamos eran ‘empleos’ precarios y frágiles ante cualquier crisis.

Los datos recientes comprueban que por lo menos ochocientas mil personas -cuenta propia- han perdido sus trabajos. Para deshacer estas huellas será necesario modificar el crecimiento como objetivo de la política económica.

Jorge Coronel López
Economista y profesor universitario.
jcoronel2003@yahoo.es

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