Jorge Coronel López

Lo público demanda competencia

Jorge Coronel López
POR:
Jorge Coronel López
febrero 29 de 2012
2012-02-29 04:53 a.m.
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Cuando Mandela asumió el poder en Suráfrica demostró que la unidad nacional se podía conseguir mediante prácticas políticas y humanas necesarias para un pueblo oprimido por la discriminación. Sostuvo permanentemente, que la venganza no le convenía a nadie y clamó por una reconciliación mediada por el respeto y la aceptación de la diferencia, lo que significa que, en esencia, materializó sus luchas ejercidas, incluso, desde prisión, a donde fue llevado por el régimen opresor por 28 años. Suráfrica tenía tantos problemas, como población mayoritaria oprimida.

Colombia, en cambio, tiene opresión disfrazada y discriminación que no se denuncia; además de tener unos municipios que conviven con unas extrañas realidades y múltiples problemas, lo cual demanda mandatarios competentes.

Por ejemplo, todavía falta aumentar coberturas en los servicios públicos domiciliarios y aún es urgente elevar la calificación del recurso humano mediante facilidades de acceso a la educación superior. También hace falta políticas de empleo local y una serie de estrategias para combatir el desplazamiento forzado, la drogadicción, el microtráfico, el narcotráfico y los problemas de desnutrición que han derivado en muertes por inanición; como lo narró Juan Gossaín a finales del año pasado en una crónica publicada en El Tiempo.

Adicionalmente, deben enfrentarse a la presión de los grupos armados, a la coacción de los grupos de interés, a la fuerte influencia de sus líderes políticos y a las demandas de los grupos sociales; lo cual evidencia que a todos no les pueden cumplir. Asimismo, deben someterse a la intimidación de corruptos y a la presión de empresarios, que con un discurso favorable sobre la generación de empleo, abogan por menos impuestos.
Todos estos problemas son los que pretenden combatir nuestros candidatos mientras están en campaña, pero se creen tan capaces que ignoran, que tales problemas, requieren mandatarios calificados. Casi siempre los ciudadanos terminan defraudados y en la mayoría de los casos los gobernantes no logran demostrar con inteligencia sus capacidades, e incluso, se equivocan en sus actuaciones y terminan investigados por peculado, detrimento patrimonial, entre otros delitos, argumentando desconocimiento de normas y quizás ocultando su ansiedad económica. Sin embargo, ninguna razón justifica el hecho, y por eso, son condenados.

Aún no está probado que a mayor edad y a mayor nivel académico, exista mayor competencia para el manejo de lo público. No obstante, se asume que quién cumpla con ello, goza de mayor experiencia y se espera que los estudios superiores le hayan generado unos métodos de trabajo y unos elementos que le permitan entender realidades, para intentar transformarlas. Convendría revisar estos requisitos, así como el nivel de experiencia en el sector, pues no siempre el buen gerente privado es buen administrador público. Además, conviene revisar la posibilidad de sostener equipos ante los cambios de gobierno, lo que puede ser revolucionario y utópico, pero se podría ensayar, pues cabe recordar, que cuando Mandela asumió la presidencia, mantuvo en sus cargos a los funcionarios que trabajaron para el régimen racista, bajo la consigna de que su experiencia era fundamental para su gobierno.

JORGE CORONEL LÓPEZ

ECONOMISTA - PROFESOR U. DE MEDELLÍN

jcoronel2003@yahoo.es

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