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Jorge Restrepo

Salarios caros

Colombia debe dar marcha atrás al populismo salarial y recuperar la sensatez en el ajuste administrado que hace el Estado de ese precio.

Jorge Restrepo
POR:
Jorge Restrepo
agosto 31 de 2022
2022-08-31 10:53 p. m.
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Colombia ya es un país de salarios caros y lo peor que podría pasar es que se encarezcan aún más. No digo que hay que bajarlos, como algunos seguro reaccionarán al leer esto, sino que no los suban más.

Aun cuando lo que recibe en promedio por su trabajo un colombiano no alcanza para pagar lo que necesita, para la mayoría el ingreso laboral es menor que el millón de pesos en que está el mínimo.

Con buena intención, pero causando un enorme daño, la Corte Constitucional encadenó (es decir, ‘indexó’) todo aumento del salario mínimo al establecer que fuera por lo menos de la inflación de precios al consumidor del año anterior, una medida que protege el ingreso, pero de quienes tienen trabajo estable y que, al tiempo, reduce el chance de conseguir buen trabajo a primitrabajadores, mujeres y no asalariados.

Peor aún: la doctrina de la Corte potenció de forma automática la indexación del ingreso de los más ricos: quienes reciben un salario integral, decenas de miles de personas que ganan diez millones este año más el ‘factor prestacional’ de al menos 30%. Esta es la indexación más injusta y la que beneficia a más trabajadores en el país: un aumento del mínimo, aún de sólo la inflación, significaría que esos caros trabajadores mejoren su ingreso, pese a que la inflación para ellos no superará el 9%, y llevaría el mínimo integral de 13 millones de pesos a más de 14. Eso sí que alcanza para vivir.

El sistema de pensiones -también indexadas al mínimo-, la deuda pública, el presupuesto nacional y el mercado de seguros también recibirían un tramacazo si sube el mínimo por encima de la inflación esperada por encima del 10%.

Para que el ingreso laboral alcance hay que lograr que la economía sea más productiva y crezca más, generar más empleo de calidad y bien pago, y recuperar la estabilidad de precios que deteriora la capacidad de compra de trabajadores y pensionados.

Esas tres soluciones estarán en serio riesgo si el Gobierno aumenta el salario mínimo por encima de la inflación, pues no sólo no remunera una mayor productividad, sino que acelera la inflación, aumenta el déficit fiscal, y hace realidad una espiral de costos y salarios para las empresas: piensen en las que prestan servicios de salud o educativos, como las universidades, que pagan servicios a personas capacitadas.

Como la Ley ni la doctrina cambiarán, mejor que en la ‘concertación’ le hagan caso al presidente Petro quien en la campaña afirmó que “la mayor parte de la población, casi la mitad, gana menos del salario mínimo. Si se alza el salario mínimo, a la mitad de la población pobre no le sirve para nada ...”.

Colombia debe dar marcha atrás al populismo salarial y recuperar la sensatez en el ajuste administrado que hace el Estado de ese precio.

Jorge Restrepo
Profesor de economía, Universidad Javeriana
Twitter: @jorgearestrepo

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