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Jorge Restrepo

Supérenla ya 

Un cambio gremial que supere la polarización puede conducir a un encuentro de intereses de la agenda de paz con la de desarrollo empresarial.

Jorge Restrepo
POR:
Jorge Restrepo
diciembre 08 de 2022
2022-12-08 08:19 p. m.
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Dejar atrás la polarización que ha caracterizado este siglo en Colombia tendría enormes beneficios. El presidente Petro abrió el camino, con positiva respuesta del expresidente Uribe. En economía, al contrario, la polarización ha aumentado: cada anuncio del activismo en el gobierno tiene al menos un vestido rasgado en grupos económicos y representantes de sectores productivos.

Con excepciones: la de los ganaderos la más efectiva. Ellos vieron pronto que la redistribución de la tierra de una tardía reforma agraria encajaba con la modernización de la ganadería, pues la venta de tierras libera el capital -enterrado, literalmente- que requieren los sistemas pecuarios de alta productividad.

El sector del gas podría llegar a romper el nudo del activismo irracional al demostrar que sin explorar y producir más gas habrá más pobreza. El sector financiero tiene iniciativas -descoordinadas- de masificación del crédito, aún en medio de la brutal represión tributaria que desató Hacienda sobre el sector. Pero lo común es más polarización.

En servicios, salud, pensiones y educación privada, prima el sesgo anti-empresarial y el ánimo controlador de los burócratas; ahí los gremios y grandes empresarios apenas han logrado parapetos de cobertura, cuando no están en desbandada.

Ni hablar en construcción de vivienda y muchos otros sectores agrícolas e industriales, donde hay estrategias defensivas de aumento de precios y relocalización de la producción con desinversión: nearshoring y offshoring colombiano.

Paradójicamente son esos los sectores que más ganarían si dan un giro en su estrategia de relación con un gobierno que, en políticas económicas, ya sabemos que es poderoso, nacionalista, activista y anti-empresa.

Los campesinos empresarios del café y la palma, pueden hoy invertir y expandirse gracias a tres años de buenos precios. Esta podría ser la base del desarrollo agroindustrial en las zonas de transición del conflicto al posconflicto y sustitución de narcocultivos.

Dos ejemplos de cultivos en los que no sería posible la expansión productiva sin tierra formal -es decir, sin reforma agraria- y sin una ‘paz total’ -es decir, sin seguridad efectiva-. En minería es momento de abrazar el declive secular del carbón -alistando el cierre de otras minas- para dejar de perder oportunidades de desarrollo en cobre (con Argentina, por ejemplo), respondiendo a los cambios que trae la transición energética global.

Un cambio gremial que supere la polarización puede conducir a un encuentro de intereses de la agenda de construcción de paz con los de la agenda de desarrollo empresarial, lo que beneficiaría a miles de agricultores e industriales del campo y haría posible la paz territorial.

La polarización ante el Acuerdo de Paz nos dejó un insuperable costo: una oportunidad perdida del desarrollo. Ahora los gremios de la producción y los empresarios tienen la oportunidad de dar el giro; mejor eso a perder, otra vez, por esperar a que las y los activistas del gobierno superen espontáneamente su radicalización.

JORGE RESTREPO
Profesor de economía, U. Javeriana
Twitter: @jorgearestrepo

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