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Jorge Restrepo
OPINIÓN 

Un impuesto autoritario e ineficiente

Si el Concejo de Bogotá decide imponer un impuesto a la congestión, como en una democracia liberal, dará muestra de civilización.

Jorge Restrepo
POR:
Jorge Restrepo
enero 18 de 2023
2023-01-18 09:01 p. m.
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El acuerdo más importante en la Carta Magna, el Gran Acuerdo de Libertades firmado por el Rey Juan y sus súbditos, es que el soberano no puede imponer un tributo o ayuda sin aprobación del ‘consejo de los comunes’, con la excepción del pago de un rescate o de la dote. Este Acuerdo, firmado en 1215 en Runnymede, también establece que los impuestos y ‘cualquier ayuda’ al soberano deben ser razonables.

Los cambios al ‘pico y placa’ en Bogotá derivaron en un impuesto autoritario e irrazonable: ni ha sido aprobado por los representantes de la ciudadanía, ni sirve a los ciudadanos, causando un daño enorme.

Primero la administración actual extendió la restricción, de las horas ‘pico’ de congestión a 6 am a 9 pm, en la práctica una restricción casi completa al uso y explotación de automóviles.

Quienes usan su carro para moverse al trabajo, de peluqueros a médicos especialistas, vieron incrementado el costo del transporte o redujeron sus horas de trabajo fuera de casa.

Quienes no pueden evitar usarlo por enfermedad o por el cuidado de alguien más, también deben pagar o usar el mal servicio y muy congestionado sistema de transporte urbano.

Como bien exclama la administración “Con el #PicoYPlacaSolidario nunca más habrá quien compre un segundo carro para evadir la restricción!” (sic). Lo que importa es el recaudo del ‘rescate’, de ese odioso tributo.

La clave para la Alcaldía fue convertir el cargo por congestión en un impuesto. Al extender la restricción a todo el día y parte de la noche cualquiera puede ahora ‘rescatar’ el uso de su vehículo inmovilizado, pues con base en el programa de cargo por congestión que dejó listo la anterior administración (que permitía pagar una compensación durante las horas pico de congestión) ahora se puede pagar el rescate, el impuesto, por días y meses.

Si el objetivo fuera reducir los accidentes viales y la descongestión, habrían incluido a las motocicletas en la restricción y el pago del tributo.

Si el propósito no fuera el recaudo sino la reducción de la contaminación, las tarifas no estarían fijadas de forma determinante con base en el valor del vehículo sino de su potencial contaminante, pagando más los motores de viejos vehículos comerciales de carga y pasajeros.

Tampoco es la ‘solidaridad’ la mayoría de quienes pagan el tributo son hogares de estrato 3 y 4, y 10% son de estrato uno y dos. La posibilidad de usar -solidariamente- un carro compartido sin restricción también la acaban de quitar.

Moteros, buseteros y camioneros saben, como lo sabían los súbditos del Rey Juan, que la amenaza de revuelta los exime.

El Acuerdo de Runnymede es, sin duda, una base de la civilización. Si el Concejo de Bogotá decide imponer un impuesto a la congestión, como en una democracia liberal, podrá dar una muestra de civilización, muestra que no dió la alcaldía de la ciudad.

JORGE RESTREPO
Profesor de la Universidad Javeriana
Twitter: @jorgearestrepo

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