José Palma Tagle
columnista

Agro y cambio climático

En Colombia, el 26 por ciento del total de emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la agricultura.

José Palma Tagle
POR:
José Palma Tagle
abril 10 de 2019
2019-04-10 09:20 p.m.
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De acuerdo con el panel intergubernamental contra el cambio climático, uno de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático que actualmente estamos sufriendo, es el óxido de nitrato. Aunque la cantidad de este gas en la atmósfera es comparativamente inferior al dióxido de carbón, su presencia es significativa, debido a que su efecto invernadero es 300 veces más fuerte que el del dióxido de carbono, se mantiene en la atmósfera por más de 100 años, y además de ser una causa del Cambio Climático, también contribuye al deterioro de la capa de ozono.

Un estudio elaborado por Environmental Research Letters ha concluido que las emisiones de óxido nitrato pueden aumentar hasta 83 por ciento en el 2050, si continuamos actuando como lo hacemos hoy. En este sentido, la Unión Europea se comprometió, en enero de este año, a reducir las emisiones de óxido nitroso entre 10 y 30 por ciento antes del 2030 a través de prácticas sostenibles en la agricultura.

El 88 por ciento de las emisiones de óxido de nitrato provienen del almacenamiento y aplicación de un fertilizante barato basado en nitrógeno llamado urea. De esa cuenta, una de las soluciones más simples y efectivas identificadas por las Naciones Unidas es la sustitución de la urea por fertilizantes basados en nitrato amónico, que podrían reducir las emisiones de óxido nitrato en más de 60 por ciento.

Las Naciones Unidas no son la única entidad que está promoviendo el reemplazo de la urea por los fertilizantes basados en nitrato de amónico. Tanto el gobierno del Reino Unido como el Centro Interprofesional Francés de Estudios sobre Polución Atmósférica (Citepa), organismo asesor del gobierno Francés en emisiones de óxido de nitrato, han concluido que esta estrategia es vital en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, ningún país latinoamericano ha contemplado una política de sustitución similar, a pesar de que la urea es el fertilizante más utilizado por sus agricultores.

En Colombia, según el Inventario Nacional y Departamental de Gases de Efecto Invernadero, elaborado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) en el 2016, el 26 por ciento del total de emisiones de gases de efecto invernadero del país proviene de la agricultura, el segundo más alto después del sector forestal. En este sentido, la Política Nacional de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente ha desarrollado como una de sus líneas instrumentales la implementación de nuevas tecnologías de fertilización para la agricultura.

El reemplazo de la urea por fertilizantes basados en nitratos debe ser una apuesta firme por parte del gobierno de Colombia, como lo ha sido para los gobiernos de Francia y Reino Unido, y también para las Naciones Unidas. El uso de fertilizantes se ha vuelto indispensable en la agricultura y la ganadería para proveer el alimento necesario para la población del mundo. Pero el trabajo de alimentar a la humanidad no puede ser contrario a la protección del medioambiente. La tecnología debe ayudarnos a cambiar nuestras prácticas, pero depende de nosotros dar el paso inicial paar fomentar su desarrollo. La solución está en nuestras manos.

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