José Palma Tagle
columnista

Cambio climático y planificación empresarial

Si tomamos el cambio climático como algo estratégico se concluye que las empresas deben pensar en los riesgos y las oportunidades que este genera. 

José Palma Tagle
POR:
José Palma Tagle
octubre 16 de 2019
2019-10-16 10:00 p.m.
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Las acciones climáticas, entendida por aquellas que promueven una estrategia baja en emisiones en las empresas, siguen siendo una cuestión que se considera principalmente de eficiencia operativa y no de creación de valor sostenible a largo plazo. La mayoría de las empresas han centrado sus esfuerzos en aquellas acciones que proporcionan beneficios económicos inmediatos y de costo relativamente bajo.

Cuando se les pregunta por qué no considerarlo en la estrategia del negocio, las empresas citan las enormes incertidumbres en los escenarios de cambio climático a nivel nacional e internacional, como la principal barrera para que piensen acciones más allá de una táctica de eficiencia operacional. Si bien hay una lógica en este punto, es sorprendente que el cambio climático, no se vea exactamente igual que muchos de los otros temas estratégicos que las empresas deben abordar para su supervivencia en el largo plazo. Si enmarcamos el cambio climático como un tema estratégico, la conclusión lógica es que las empresas deben pensar en los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático al igual que con otros riesgos y opciones de negocio.

¿Cómo se lleva esto a la práctica? En primer lugar, las empresas necesitan ampliar los horizontes temporales que utilizan en sus procesos de evaluación de riesgos y planificación. Mientras que algunas grandes empresas ya cuentan con una planificación para identificar y evaluar las implicaciones de posibles cambios en la regulación, en los patrones de consumo, en una nueva conciencia ciudadana climática y ambiental, la mayoría tienden a concentrarse en los riesgos a corto y medio plazo, normalmente aquellos con un horizonte temporal máximo de tres a cinco años. Debido a que los efectos del cambio climático son probabilísticos y que ocurran en un plazo más largo, este marco de referencia de tres a cinco años ve muchas dimensiones importantes excluidas del análisis.

En segundo lugar, las empresas deben revisar sus procesos de inversión. Para la mayoría de las empresas, la mayor oportunidad que tienen para crecer y aportar valor al largo plazo es cuando toman decisiones de inversión, ya sea en nuevos proyectos, nuevos productos o en la mejora de los equipos existentes. Si se tiene en cuenta el cambio climático en estas decisiones, se maximiza la probabilidad de que las empresas hagan inversiones que no sean en activos obsoletos, que pierdan valor por cambio de demanda o regulaciones.

En tercer lugar, las empresas necesitan construir información, conocimiento y experiencia. Las empresas que han ido más lejos en la integración del cambio climático en sus estrategias empresariales hacen hincapié en el análisis que han invertido en probar nuevas tecnologías y enfoques. Esto significa que cuando se trata de inversiones (por ejemplo, en una flota de nuevos vehículos eléctricos), comprenden perfectamente, no sólo los aspectos financieros de sus decisiones (es decir, los costos y beneficios de una tecnología específica), sino también las implicaciones operativas y de otro tipo que le generarán retornos en el largo plazo (por ejemplo, el menor costo de mantenimiento de los vehículos, una regulación ad hoc pro movilidad eléctrica, beneficios tributarios y una imagen positiva frente a su clientes). 

José Palma
Presidente, Empresas Líderes por la Acción Climática.

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