Juan Carlos Quintero Calderón
Columnista

Auxiliares de la felicidad

Un aplauso para cada uno de ellos y nuestra más grande admiración y agradecimiento.

Juan Carlos Quintero Calderón
POR:
Juan Carlos Quintero Calderón
abril 01 de 2020
2020-04-01 11:25 p.m.
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Por estos días en los que nos quedamos en casa para preservar la vida, quiero invitarlos a transformar la forma de ver lo evidente.

Hace poco me visitaron para hacerme una encuesta y al momento de caracterizarme preguntaron por la cantidad de personas que habitan mi hogar, una vez mencione la cifra, con un tono despectivo el encuestador dijo ¿y la “sirvienta” es interna o por días? Me sentí indignado y le dije: no sé a quién se refiere, porque aquí no tenemos “sirvienta” pero, si esta mencionando a quien realiza las labores diarias, ella se llama Sandra y es nuestra “auxiliar de la felicidad”, y le pido que por favor, cuide su vocabulario, sea humilde y reconozca la gran labor que realiza. Al final, me pido excusas y se marchó. Espero que nunca más vuelva a expresarse así.

Ahora, ¿ha pensado qué sería de su vida, más en esta época, sin esas personas que en ocasiones ni siquiera mira a los ojos o sabe cómo se llaman?, con seguridad ellos pasan desapercibidos porque están haciendo el papel de extras o actores de reparto en la película de su vida.

¿O, acaso sabe cómo se llama el domiciliario que lleva los pedidos, el del vigilante que le abre la puerta y vela por sus intereses, o de quien barre frente a su casa? Estoy seguro que los ha visto muchas veces en la misma función, y no lo sabe, porque da por hecho que ahí deben estar, sin embargo, ellos trabajan todos los días para mejorar su calidad de vida.

Hoy, los protagonistas no son políticos, empresarios, deportistas, líderes de opinión, ni menos, youtubers o influencers, son esas personas que viven en el anonimato y arriesgan su vida contra la más grande amenaza a la salud pública del mundo para que podamos contar con los servicios que soportan nuestra realidad humana.

Médicos, enfermeras y policías, entre otros, están exponiendo, adicionalmente, a sus familias a un virus que aún, algunos ignorantes creen, es cosa de países desarrollados. Así que a ellos, y a muchos otros héroes como domiciliarios, cajeros, aseadores, vigilantes, tele operadores, ingenieros de tecnología y redes, y aunque sea lea duro, trabajadores de las funerarias, hoy, son los más grandes avezados auxiliares de la felicidad del mundo.

Así que la próxima vez que usted piense en mencionar alguno de esos trabajos recuerde que la verdadera grandeza de un buen ser humano está en valorar el talento y la disposición a servir de otras personas más allá del cargo o el nivel jerárquico que ostenten. Este virus, que toca a todos, posiblemente, transformará la humanidad invitándonos a “volver a lo básico”, a darle un sentido diferente a tomar un café en casa en medio del teletrabajo, a valorar el significado de sentarse a la mesa en familia, de una llamada que nos acerca con quienes están lejos, pero, especialmente, a darle mucho más valor a esos trabajos que siempre han estado en el anonimato facilitándonos la vida. Un aplauso para cada uno de ellos y nuestra más grande admiración y agradecimiento.

Juan Carlos Quintero Calderón
Speaker y Marketing Consultant
@juancquinteroc

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