Juan Lucas Restrepo Ibiza
columnista

Bichos buenos

Hoy, las empresas líderes mundiales despachan millones de insectos en forma de huevos, larvas que cualquier agricultor puede instalar en sus cultivos.

Juan Lucas Restrepo Ibiza
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Juan Lucas Restrepo Ibiza
noviembre 14 de 2018
2018-11-14 08:07 p.m.
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Esta semana se realiza en Medellín el evento hemisférico más importante sobre control biológico, Biocontrol Latam. Se trata de un esfuerzo para acelerar la adopción de bioproductos para el control de plagas y enfermedades en la agricultura, una tendencia mundial en la que estamos rezagados. El anfitrión es la Asociación Colombiana de Bioinsumos (Asobiocol), gremio del que Agrosavia es miembro fundador, y que promueve una nueva agricultura menos dependiente de los productos de síntesis química (www.asobiocol.org).

Un biocontrolador puede ser un insecto benéfico que depreda otro insecto plaga de los cultivos, o pueden ser bacterias, hongos o virus benéficos que controlan insectos, hongos, nemátodos o bacterias nocivas para la producción agrícola. También involucra feromonas que atraen y atrapan insectos plaga para controlar sus poblaciones. Hoy, más de 30 millones de hectáreas utilizan bioplaguicidas para sacar sus cosechas adelante.

En principio, nada de esto es nuevo. El mundo ha trabajado por décadas en estudiar la interacción entre organismos benéficos que actúan como antagonistas de plagas y enfermedades de los cultivos. Pero el gran cambio se ha dado en los últimos 20 años, durante los cuales biólogos y microbiólogos comenzaron a trabajar de la mano de químicos farmacéuticos e ingenieros, y han aprendido a escalar la producción y formulación de bioplaguicidas.

Hoy, las empresas líderes mundiales despachan millones de insectos en forma de huevos, larvas, pupas o adultos que cualquier agricultor puede instalar en sus cultivos de manera preventiva o cuando enfrenta un problema.También el número de productos microbiales con altas especificaciones en términos de pureza, concentración y vida útil que se pueden comprar en un frasco en tiendas, vienen en ascenso.

El mundo avanza en la adopción de este tipo de insumos de forma acelerada. Aunque el mercado de bioplaguicidas hoy solo representa 5 por ciento del mercado global de los productos fitosanitarios, su crecimiento oscila entre 8 y 12 por ciento al año y se proyecta que aumente a un rango de entre el 15 y el 20 por ciento en un par de años.

En Colombia, el mercado de bioplaguicidas apenas comienza a desarrollarse. Según los datos disponibles, las ventas anuales de plaguicidas químicos en el 2015 fueron de unos 600 millones de dólares, mientras que en el mismo año los bioplaguicidas reportaron ventas por 23 millones de dólares, lo que equivale a una participación un poco menor a 4 por ciento.

Acelerar la adopción de este tipo de insumos es una necesidad imperiosa para el campo colombiano. Son una de las herramientas principales para lograr una producción más amigable con el medioambiente, resultan más seguros para los productores y ayudan a producir alimentos más sanos sin los riesgos de residuos químicos que contiene mucho de lo que consumimos.

Con el Ministerio de Agricultura hemos trabajado en preparar un Conpes que ayude a promover esta industria y lograr que empresas colombianas obtengan una posición en este mercado tan importante a futuro. El gobierno debe establecer regulaciones particulares para esta industria, garantizar que lo que se registre cumpla con lo que promete al agricultor, apoyar la investigación y el desarrollo de nuevos bioplaguicidas y otros bioproductos, y trabajar con los productores para que incorporen formas más limpias y modernas de producir. Acelerar el desarrollo de esta industria en Colombia es una obligación y una oportunidad efímera.

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