Juan Manuel Pombo

El que no sabe es como el que no ve

Juan Manuel Pombo
POR:
Juan Manuel Pombo
marzo 06 de 2014
2014-03-06 01:09 a.m.
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La revista Arcadia celebró su edición número 100 con elocuente portada: bajo un cambuche, un soldado en camuflado lee La Vorágine, de José Eustasio Rivera, en un ejemplar ajado de la clásica colección Biblioteca de Literatura Colombiana, de la desaparecida editorial Oveja Negra. En el pie de foto, a modo de título, se lee: “Cien años de realidad”. Un subtítulo agrega: “El país leído desde las artes”.

Y se trata justamente de eso, de una lectura, un diagnóstico de la realidad colombiana tras examinar más de 600 obras de arte de todo tipo y género (novela, poesía, teatro, cine, fotografía, música, televisión, artes plásticas, etc.) producidas en el país en los últimos cien años y que, a juicio de un enorme jurado de 76 personas, constituye el acervo de obras que “con mayor acierto y talento iluminan la historia del país”. El resultado fue una selección de 119 obras (100 de las cuales las propusieron más de tres miembros del jurado) acompañadas, cada una, de una breve y ponderada reseña.

Aunque advierten que el compendio no pretende constituirse en canon, mi primera impresión fue la de que la antología cubría todo lo que es y que estaban todos los que son. Tras una segunda vuelta se me ocurrió que quizá hicieron falta dos artistas: Juan y Santiago Cárdenas, LOS dos pintores colombianos con la cultura plástica más sólida del país.

El mosaico en miniatura que adorna la página editorial, con las cubiertas de la revista publicadas a lo largo de más de ocho años es, en sí mismo, una explosión a todo color (y de exquisito gusto) de las virtudes, vicios, fortalezas, debilidades, carencias, esperanzas y demás peculiaridades del país resaltadas por la dirección de una revista de información cultural que, desde sus comienzos, ha querido ubicarnos en medio del mundo sin limitar la mirada a nuestro propio ombligo, pero teniendo el buen cuidado de no perderlo de vista tampoco.

“Allí donde hay naturaleza hay artificio”, decía Bernini, entre otras cosas para explicarle a la reina Cristina de Suecia por qué sus fuentes de agua ‘funcionaban siempre’. Yo me atrevo a agregar que lo contrario es igualmente cierto: “allí donde hay artificio hay naturaleza”. Por eso mismo, el filisteísmo, la desconfianza por la cultura, la ignorancia arrogante que algunos promueven, puede convertirse en un serio cortapisas al sano desarrollo de cualquier colectividad humana.

Quienes no pueden o no quieren leer las verdades cifradas de la ficción, quienes no logran entender que las tales ficciones también son ‘naturaleza’, sufren una ceguera similar a la que, sin duda, padecemos quienes no podemos leer una gráfica estadística. Toda ignorancia es pérdida y todo conocimiento riqueza.

Creo que, si no le bajamos los decibeles al aturdidor ruido farandulero que impera en nuestros medios de comunicación, si no crece el número de silentes lectores de revistas como Arcadia y El Malpensante, igual que al último Aureliano, nos ocurrirá que ni saltando páginas descifraremos a tiempo los pergaminos para ganarnos una segunda oportunidad sobre la tierra.

Juan Manuel Pombo

Profesor y traductor

juamanpo@yahoo.com

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