Juan Manuel Ramirez M.
columnista

De nuevo, a regular Uber

El gremio de los taxistas se sigue quedando corto en su capacidad de demostrar de qué manera están compitiendo con buen servicio. 

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
julio 23 de 2020
2020-07-23 10:39 p.m.
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Esta semana comenzó la nueva legislatura en el Congreso de la República con una lluvia de proyectos relacionados con la reglamentación de las plataformas digitales que ofrecen servicios de transporte en Colombia, como es el caso de Uber, Didi, Beat, Cabify, entre otras. De una parte, el representante a la cámara Mauricio Toro, radicó una vez más el proyecto de Ley que intentó tramitar en el periodo anterior y que tiene como propósito equiparar las cargas y derechos tanto de conductores de plataformas como de taxistas. De otra parte fue radicada otra liderada por un grupo de congresistas de la mano del Ministerio de Transporte que también apunta a la reglamentación de este tipo de plataformas.

El proyecto de Ley de Toro propone, entre otras cosas, que las tarifas de las plataformas se fijen por libre competencia para que los usuarios puedan escoger las alternativas con mejores precios e incluso que a los taxistas se les permita una tarifa dinámica, con la condición de que se aprovechen los dispositivos electrónicos para su cálculo y control. Como si lo anterior fuera poco, la iniciativa también contempla la eliminación del sistema tradicional de cupos de taxis luego de impulsar una compensación del uno por ciento de cada servicio facturado por las plataformas de transporte. Con lo anterior, la iniciativa tiene dos temas agudos que ponen en vilo a la industria tradicional de taxis pero además abre la posibilidad a que sus tarifas puedan aumentar de cara al usuario.

En medio de este debate, como era de esperarse, los taxistas plantearon varios argumentos para oponerse a las reglamentaciones. De una parte sostienen que las plataformas digitales ya se encuentran reglamentadas por el Congreso de la República y que lo que está declarado como ilegal es la prestación del servicio público individual tipo taxi en vehículos particulares (o privados). Así mismo, recuerdan que la Superintendencia de Transporte de Colombia ordenó hace poco la inmovilización de vehículos de servicio particular y público que presten servicio no autorizado a través de la plataforma Uber. Y finalmente expresan su indignación por un proyecto que estaría por radicarse y que buscaría establecer el cobro de seguridad social a los conductores de las plataformas digitales porque consideran que indirectamente esto es darles vía libre para su funcionamiento.

Lo cierto es que el gremio de los taxistas, a la fecha, se sigue quedando corto en su capacidad de demostrar de qué manera están compitiendo con buen servicio o mejor aún ganándose la confianza de los usuarios. Si bien están pasando por un momento complejo como tantos otros sectores de la economía, lo cierto es que cada vez les resulta más difícil oponerse con argumentos a una reglamentación que parece inminente en medio del auge de la economía digital. No tiene sentido que los taxistas se atraviesen a una normatividad que parece inminente y que antes que perjudicarlos lo que busca es establecer reglas claras para las partes como ya sucede en buena parte del mundo. Si algo ha demostrado la pandemia es que adaptarse a los cambios es cuestión de supervivencia.

Juan Manuel Ramírez M.
​CEO de Innobrand 
j@egonomista.com

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