Juan Manuel Ramirez M.
columnista

De protestas a revocatorias

En este momento de la historia en el que estamos llamados a la solidaridad y a cuidar de cada uno para salvar a todos, no podemos ser inferiores.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
enero 07 de 2021
2021-01-07 09:58 p. m.
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Comenzamos el 2021 con unos hechos sin precedentes en Washington donde seguidores del presidente Donald Trump irrumpieron en el Capitolio Nacional, accediendo violentamente hasta las oficinas de varios congresistas, luego de comenzar una jornada de protestas en la mañana, convocadas por el mandatario estadounidense a través de las redes sociales. La jornada, producto del extremismo ideológico, dejó un saldo de cuatro víctimas mortales y un daño irreparable en la democracia norteamericana que costará muchos años.

En paralelo, en Colombia, pequeños grupos de ciudadanos en diferentes ciudades del país han iniciado procesos de revocatorias a los mandatos de los Alcaldes de Medellín, Bogotá, Cartagena y Cúcuta, justificando que a un año de iniciado su mandato, unos pocos meses del Plan de Desarrollo (porque se aprobó entre abril y junio del 2020) y en un año en el que ha transcurrido la peor emergencia sanitaria de la que se tenga recuerdo en el mundo, no han cumplido con lo prometido. Toda la convocatoria para participar en estas iniciativas se ha hecho a través de las redes sociales.

En los dos casos, tanto en Washington en el de Colombia hay un gran elemento en común: quienes están detrás de estas movilizaciones son quienes perdieron los comicios electorales más recientes. Antes, la democracia invitaba a que a la hora de no llegar al primer lugar lo que se acostumbraba era realizar control político, hacer oposición y, por qué no, aportar de manera constructiva para trabajar de manera unida por el progreso de un territorio; sin embargo, esa visión elegante de la democracia se ha desdibujado en los últimos años.

De repente se ha despertado un espíritu de movilización, a veces sin rumbo, que lo único que busca es protestar para impedir que el otro gobierne, bloquear al que piensa distinto y generar caos. Y ahí es donde sorprende que haya personas que se sumen a este tipo de iniciativas que no aportan y por el contrario sí afectan a todos. Aparecen los extremistas, rebeldes y pesimistas que más allá de una crítica constructiva lo que buscan es agredir al adversario.

El estadio acostumbrado para impulsar estas movilizaciones son las redes sociales. Desde allí se convoca, miente, desinforma y califica –siempre en negativo por supuesto– para seducir a la frágil opinión pública digital que retuitea, comparte y viraliza sin verificar todo lo que encuentra a su paso en la pantalla de su teléfono. Nada más dañino para una democracia que movilizar a miles de ciudadanos desinformados a través de las redes sociales para reprochar cualquier intento por hacer las cosas bien.

¿Y entonces qué podemos hacer? Ejercer nuestro derecho a decidir qué es cierto y qué no, a no dejarnos influenciar de aquellos oportunistas y extremistas que luego de perder unas elecciones lo único que buscan es sacar réditos políticos de la protesta y a buscar formas para construir de manera colectiva. En este momento de la historia en el que estamos llamados a la solidaridad y a cuidar de cada uno para salvar a todos, no podemos ser inferiores.

Juan Manuel Ramírez M.
CEO de Innobrand
j@egonomista.com

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