Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Empleos en sector TIC

Si Colombia quiere aprovechar el auge de la economía digital y adentrarse en la cuarta revolución industrial debemos poner la casa en orden como país.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
octubre 03 de 2019
2019-10-03 09:30 p.m.
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Un informe de Fedesoft sostiene que hay en Colombia más de 70.000 empleos disponibles que no han podido ocuparse en la industria de las TIC debido al déficit de ingenieros y técnicos en este sector. Muchas de las empresas tienen que acudir a ingeniosas convocatorias con recompensas para quienes ayudan a encontrar perfiles adecuados. Mientras tanto la tasa de desempleo crece sin mayores explicaciones al mismo ritmo de los índices de deserción en la educación superior. De alguna manera existe una distorsión entre la demanda de las empresas y la oferta del mercado laboral; en esa problemática las universidades tienen una gran posibilidad de contribuir.

En paralelo se conoció un informe del Ministerio de Educación que sostiene que 1.962 estudiantes del programa Ser Pilo Paga han abandonado la universidad (35.488 estudiantes aún continúan en el programa), lo que significa que no han terminado sus pregrados y que se han hecho a deudas por 23.000 millones de pesos con el Estado. Y aunque las cifras del programa son preocupantes, los índices de deserción en todo el sistema educativo se han incrementado; del total de matriculados, el 46 por ciento no logra culminar sus carreras.

Hay quienes consideran que entre las razones de este fenómeno están la alta presión académica de las universidades, la ausencia del círculo familiar como soporte para aquellos estudiantes que provienen de otras ciudades, la baja adaptación a la vida universitaria y los pocos recursos disponibles para la manutención en una ciudad que es más costosa que la de origen. En todo caso, hay que reconocer que quienes acceden al programa Ser Pilo Paga son los estudiantes que obtienen los mayores puntajes del examen del Icfes del país y que la iniciativa cubre el 100 por ciento de la matrícula junto con un pequeño subsidio para gastos.

Por esa razón, el programa tiene opiniones encontradas. Están los que consideran que el programa es una herramienta de política pública que contribuye a reducir la brecha de desigualdad, al permitirles a los estudiantes de escasos recursos acceder a educación privada de calidad; recordemos que muchos de los casos corresponden a estudiantes que llegan a Bogotá provenientes de diferentes regiones para estudiar en las mejores universidades del país. También están los detractores que preferirían que esos recursos se destinaran para financiar la educación pública y por esa vía beneficiar a un mayor número de estudiantes. Y lo plantean en un momento en el que el déficit de las universidades estatales supera los cinco billones de pesos.

Así las cosas, si queremos realmente aprovechar el auge de la economía digital y adentrarnos en la cuarta revolución industrial debemos poner la casa en orden como país. Liderar una verdadera transformación en educación implementando estándares de calidad desde la educación básica y media es determinante para que nuestros jóvenes lleguen a las universidades (públicas o privadas) con las competencias necesarias para culminar la educación superior. Ese propósito pasa por fortalecer habilidades blandas, acercarlos a la tecnología y garantizar el bilinguismo. De lo contrario no tendrá sentido que sigamos promoviendo becas y programas que se conviertan en verdaderos viacrucis para los estudiantes.

Juan Manuel Ramírez
CEO de Innobrand
j@egonomista.com

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