Juan Manuel Ramirez M.
Columnista

Intimidad digital

En este momento la prioridad es salvar vidas y de paso lograr el menor daño posible sobre la economía.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
mayo 28 de 2020
2020-05-28 10:49 p.m.
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En momentos en que las cifras por contagios del Covid-19 en América Latina están disparadas, los Gobiernos tienen el desafío de no ahorrar esfuerzos para salvar vidas y, de paso, mitigar el impacto negativo del aislamiento obligatorio sobre la economía. El Coronavirus se resume en un dilema: malo si encierra a la gente, y peor si abre las puertas. En pocas palabras, el laberinto sin salida en el que estamos como sociedad, mientras aparece la vacuna, no obliga a nada distinto que a esperar que las iniciativas desde lo público permitan ganar el mayor tiempo posible.

Por eso han aparecido rápidamente plataformas digitales como el caso de Coronapp, impulsada por el Gobierno, para mantener un monitoreo permanente de los síntomas que puedan tener los ciudadanos y cruzarlos de manera georeferenciada, al mejor estilo de Corea del Sur (tan reconocido por su exitoso manejo de la pandemia). En lo territorial tampoco se han quedado cortos y Medellín, por ejemplo, creó una aplicación que se llama Medellín me cuida, para hacer lo propio en materia de control de ingreso a las zonas de alto tráfico como centros comerciales.

Obviamente estas plataformas almacenan datos de miles de ciudadanos para procesarlos y permitir de manera preventiva la toma de decisiones que incidan sobre el menor número de contagios en Colombia. Lo anterior ha generado que algunos sectores, de aquellos que siempre están en contra de todo, muestren su preocupación frente a la exigencia a los ciudadanos de suministrar información a dichas aplicaciones, al punto de rechazar los desarrollos como una medida implacable para enfrentar la pandemia.

En eso prefiero ser práctico para no ahondar en un debate que más bien debería cuestionar qué información suministran los ciudadanos cada minuto de sus vidas a Google (con Youtube y Gmail), Facebook (con Whatsapp e Instagram), Rappi, Airbnb, Amazon, Zoom y Tiktok en vez de alarmarse por unas aplicaciones que ayudan al manejo adecuado de la pandemia y piden muchos menos datos de los que sí se quedan las anteriores aplicaciones en mención.

Cuestionar iniciativas tecnológicas como Coronapp o Medellín me cuida que contribuyen al menor número de contagiados, no es más que una muestra de esa Colombia que desde el nacimiento de la República se ha opuesto al cambio, a la renovación, que prefiere mantener el yugo colonial antes que pensar en un futuro. Son esos mismos ciudadanos los que se alegran con cada quiebra de una aerolínea, una marca famosa de restaurante porque que el dueño era muy rudo o que quieren salir a la calle porque la tal pandemia no existe.

Claro que debemos preocuparnos por la protección de nuestra información suministrada a cada aplicación y garantizar que las plataformas, sin excepción, cumplan con una adecuada política de manejo de datos pero en medio de la emergencia sanitaria ese será un tema para trabajar y corregir con agilidad sobre la marcha. En este momento la prioridad es salvar vidas y de paso lograr el menor daño posible sobre la economía. No es cuestión de América Latina, así lo está haciendo buena parte del mundo.


Juan Manuel Ramírez M.
CEO de Innobrand 
j@egonomista.com

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