Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Trump, entre déficit y migración

A casi dos años de las elecciones presidenciales en EE. UU., las cosas le han resultado más difíciles de lo imaginado a Donald Trump.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
marzo 10 de 2019
2019-03-10 05:21 p.m.
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A casi dos años de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, las cosas le han resultado más difíciles de lo imaginado a Donald Trump. Desde enfrentamientos con todos los frentes (Congreso, empresarios, asesores, gobiernos y multilaterales) hasta una parálisis del Gobierno que no había tenido precedentes. Ese eslogan triunfalista con el que se anotó la victoria en las pasadas contiendas, hacer grande a Estados Unidos otra vez, pareciera difuminarse entre las cifras de déficit comercial, la mayor presión de los migrantes y la imposibilidad de construir el muro en la frontera con México.

Uno de los primeros problemas que aparecen en el radar y que inevitablemente debilita al mandatario, es la brecha entre las importaciones y las exportaciones, mejor conocida como déficit comercial. Si bien el mandatario ha intentado sentar posiciones proteccionistas con la economía estadounidense al punto de llevar a su país a una guerra comercial con China (mediante la cual le impuso aranceles a las importaciones chinas), lo cierto es que ese balance continúa en rojo para Estados Unidos.

Mientras en el 2018, el déficit cerró en 621.036 millones de dólares, en el 2008 fue de 708.726 millones de dólares, un incremento de 12,5 por ciento en el último año y de 23 por ciento frente al periodo de Barack Obama. En esa torta, China sigue siendo el mayor origen de las importaciones de Estados Unidos (con 419.200 millones de dólares), seguido de México y Alemania, con quienes el déficit asciende a 81.520 millones de dólares y 68.250 millones de dólares, respectivamente.

Por supuesto, la demanda de los consumidores estadounidenses se mantiene al alza, mientras que sus exportaciones decaen como consecuencia de la política de reciprocidad en materia de restricciones arancelarias de varios países. Con esos resultados, la reducción del déficit fue una promesa incumplida de campaña electoral en el 2016. Y si algo preocupa más que el déficit en un país es el crecimiento de la economía que, para el caso de Estados Unidos, cerrará en el 2018 con 2,9 por ciento, y el 2019 con 2,3 por ciento, aproximadamente.

En otro panorama, no menos importante, que uno esperaría le quite el sueño al presidente Trump es el fenómeno migratorio. Solo en febrero del 2019 fueron detenidas 76.103 personas que cruzaron la frontera estadounidense desde México (de ese total, 40.325 fueron familias y 7.249 menores que viajaron solos), un registro récord si se tiene en cuenta que en el mismo mes del año pasado fueron apenas 36.751 personas. De ese total, la mayoría llegan a su destino en condiciones muy difíciles de salud.

Por lo pronto, queda claro que bastantes problemas tiene Trump para resolver en su país antes que buscar solucionar los de América Latina o, al menos, los de Venezuela. Resultan preocupantes las distorsiones que pudieran haberse ocasionado con las medidas ortodoxas tomadas recientemente y eso significa que Estados Unidos podría demorarse décadas en retomar el rumbo económico.

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