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Juan Manuel Ramirez M.

¿La muerte de Juanpis?

Trivializa la compra de votos, hace chistosos todos los delitos y contribuye a seguir teniendo un país indiferente ante las problemáticas sociales.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
marzo 17 de 2022
2022-03-17 09:00 p. m.
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Manteco, igualado, mamerto, pobretón y cerdo. La lista de adjetivos del personaje de las redes sociales y plataformas de streaming Juanpis Gonzalez, interpretado por Alejandro Riaño, es interminable. Sin embargo, lo que comenzó como un espacio de sátira para arrinconar a los políticos se convirtió en una ventana vista por miles de personas que inspira, ejemplifica y valida a esa generación de déspotas, desconectados, corruptos y que invitan a desconocer las enormes brechas sociales que aún tiene Colombia.

No estoy generalizando, pero esa es una realidad latente en el país y que quedó evidenciada con el video en redes sociales de Suani Bessudo, el joven universitario que se viralizó luego de que confesara que incurrió en varios delitos durante la más reciente jornada electoral de candidatos al Congreso de la República y a consultas internas presidenciales. Bessudo cuenta con cierta arrogancia de qué manera se inclinó para favorecer a un candidato o confundir a quienes votaban por el otro contendiente.

Claro que salió a pedir disculpas, como si lo hecho fuera nada más que una simple pilatuna, pero el daño estaba hecho. Esta es la sociedad donde los grandes dicen ‘yo asumo’ pero al final no pasa nada, no podría esperarse nada distinto de los más pequeños. Se trata de una acción que sumó otro activo a la amplia lista de irregularidades que circulan en las redes sociales sobre los resultados electorales y que contribuyen al débil papel tecnológico de la Registraduría en los recientes comicios. Lo mejor de todo es que al final de su mensaje, Bessudo reconoció que quería hacer humor inspirado en su ídolo Juanpis Gonzalez.

A esta hora, la entrevista entre el personaje que interpreta Alejandro Riaño y Gustavo Petro, que es el video más reciente y que se debatió entre el humor y el irrespeto (al candidato y su familia les tocaba reírse visiblemente incómodos), tiene más de 800.000 reproducciones en YouTube y seguramente una cifra similar en Facebook.

A Polo Polo, el ahora congresista por la población afro pero allegado al Centro Democrático, también le tocó padecer el matoneo de Juanpis. Paradójicamente, hay quienes creen que esto más bien despertó la solidaridad de sus electores y ahora ocupará una curul en el Congreso.

Juanpis Gonzalez murió el día que se convirtió en paisaje. Dejó de ser lo que buscaba Riaño al comienzo y ahora no es más que otra novela de narcos que inspira a jóvenes a sacar lo peor de sí. Trivializa la compra de votos, hace chistosos todos los delitos y contribuye a seguir teniendo un país indiferente ante las problemáticas sociales. Hay influenciadores que inspiran, educan y lo hacen bien. Pero Riaño está obnubilado con los clics y ahora probablemente no es consciente del daño irreparable que le está haciendo a la sociedad.

JUAN MANUEL RAMÍREZ
​Profesor adjunto Universidad del Rosario / j@egonomista.com

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