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Juan Manuel Ramirez M.

La reglamentación de los Airbnb

Qué bueno que este sentido de lo digital se traslade a sectores como el de movilidad donde la discusión se ha tornado netamente política.

Juan Manuel Ramirez M.
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Juan Manuel Ramirez M.
enero 20 de 2022
2022-01-20 08:30 p. m.
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Aplausos para el sector turístico en Colombia, tanto para las empresas y gremios como para el Ministerio de Comercio, su Viceministerio de Turismo y Fontur, que esta semana lograron la reglamentación de aplicaciones digitales de alojamiento como Airbnb y Booking. Todos en conjunto demostraron que sí es posible sintonizar esta actividad económica con lo que está pasando en el mundo virtual, que no es nada distinto a los desarrollos tecnológicos que están sucediendo en prácticamente todos los sectores de la economía.

Todo comienza en el 2020 cuando fue aprobada la Ley 2068, con medidas de largo, mediano y corto plazo para consolidar el turismo en Colombia, garantizando aspectos como la calidad del servicio, fomentando la sostenibilidad y consiguiendo recursos para invertirlos en los destinos. A finales de diciembre pasado, el Gobierno avanzó con la puesta en marcha de esa norma a través del Decreto 1836 de 2021, que obliga a las plataformas electrónicas o digitales de servicios turísticos a inscribirse en el Registro Nacional de Turismo y el pago de parafiscales.

Adicionalmente las plataformas pagarán una tarifa del 2,5 por 1.000 de los ingresos operacionales derivados de la comisión, remuneración o tarifa de uso que se obtenga por su actividad. La medida también contempla exigir a los propietarios de los inmuebles a alquilar a través de estas herramientas tecnológicas el Registro Nacional de Turismo (que expiden las cámaras de comercio). Entre diciembre de 2021 y enero de 2022 se han emitido más de 4.000 registros de turismo de los 16.000 que existen y se espera que para el cierre de este año asciendan a 30.000.

Y es que plataformas como Airbnb hospedan a 1,6 millones de personas al año solo en Colombia (de los 800 millones de usuarios en el mundo) en casas, apartamentos o fincas, cuyos propietarios tienen disponibles por días. Un modelo de negocio que estaba en deuda de formalizarse para nivelar la cancha, proteger a jugadores tradicionales como los hoteles u operadores turísticos y garantizar la calidad del servicio a los usuarios.

La reglamentación de las plataformas digitales del sector turístico en Colombia se suma al caso de éxito que representan las apuestas por internet y que son ejemplo de la transformación digital de las actividades económicas formales que aportan recursos importantes a las finanzas públicas.

Las primeras contribuyen a la inversión en las regiones a través del Fondo Nacional de Turismo, conocido como Fontur, y las segundas a la financiación de la salud de los colombianos. Qué bueno que este sentido de lo digital se traslade a sectores como el de movilidad donde la discusión se ha tornado netamente política y ha dejado de lado la posibilidad de transformar digitalmente a una industria tan sensible para el bienestar de los usuarios.

JUAN MANUEL RAMÍREZ
Profesor U. del Rosario / j@egonomista.com

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