Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Movimiento Primero de Marzo

Por lo pronto, las buenas noticias desde Asia deben servir de inspiración a Colombia para no permitir un nuevo conflicto.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
febrero 28 de 2019
2019-02-28 09:01 p.m.
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Si hay una zona del mundo cuyas fronteras e intereses siempre han sido objeto de controversias es la que corresponde a China, Corea del Sur, Corea del Norte y Japón. La historia reciente que resume la conformación de las repúblicas está enmarcada por un arraigado fenómeno de violencia que cobró la vida de millones de personas en una guerra declarada, que, para fortuna de las Coreas, pareciera llegar a su fin.

Recordemos que Japón invadió a Corea desde 1910 hasta 1945, cuando el primero fue derrotado luego de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, las Naciones Unidas decidieron trazar el paralelo 38 que divide a la península en dos zonas de administración: la Unión Soviética al norte y los Estados Unidos al sur. En 1950, Corea del Norte invadió a Corea del Sur y comenzó una guerra que, aunque desembocó en un alto al fuego, aún tiene pendiente la firma de un acuerdo de paz.

Lo cierto es que en la primera parte de la historia, un primero de marzo (como hoy) de 1919, se creó el movimiento Primero de Marzo en Corea como una iniciativa popular que impulsaba la resistencia ante la invasión japonesa. Fueron 33 los activistas que decidieron suscribir una Declaración de Independencia que impulsó a que más de dos millones de coreanos participaran en 1.500 marchas para protestar ante la ocupación de su territorio.

La fuerza popular facilitó, en ese mismo año, la creación de un Gobierno Provisional de la República de Corea que permitió crear una resistencia armada en contra del ejército japonés. Es tal la importancia de este hecho, que en el preámbulo de la Constitución de la República de Corea se reconoce al Gobierno Provisional entre 1919 y 1948 por su papel preponderante en la expulsión de la colonia nipona. No obstante, hay que destacar que actualmente las relaciones entre Corea del Sur y Japón pasan por su mejor momento. Los dos países se han convertido en un ejemplo de trabajo articulado en materia de paz y de superación de diferencias.

Pero la historia no ha culminado. Hoy, cuando se conmemoran 100 años de un hecho trascendental en el mundo, las noticias giran en torno al encuentro que se realizó entre Donald Trump y Kim Jong-un y que podrían impulsar el fin de la guerra declarada entre las dos coreas. Al menos, seguirá promoviendo la desnuclearización de la zona y el mejor entendimiento entre todas las partes.

Paradójicamente hasta hace un tiempo era impensable creer en una cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte. Menos aún que Corea del Sur, que desde siempre ha promovido con nostalgia la reunificación de las coreas como un punto prioritario en su agenda política, sirviera de puente con Norteamérica. Pero así está la política exterior y ello debe servir de ejemplo para Colombia en el manejo de sus relaciones con Venezuela.

Agitar la región sobre la base de la dictadura en Venezuela puede representar réditos políticos en el corto plazo, pero también traer consecuencias no favorables a la economía y los ciudadanos. Cualquier alternativa que descarte intervención militar será mejor en la grave crisis de la frontera. Por lo pronto, las buenas noticias desde Asia deben servir de inspiración a Colombia para no permitir un nuevo conflicto.

Juan Manuel Ramírez M.
CEO de Innobrand
ibaweb@hotmail.com

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