Juan Manuel Ramirez M.
Columnista

No más filas

El país, antes que buscar convertirse en el próximo Silicon Valley debe superar brechas históricas en todos los temas.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
octubre 29 de 2020
2020-10-29 10:01 p. m.
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Si hay un plan que se aceleró con la pandemia del Covid-19 es la digitalización de los trámites del Estado en Colombia, de cara a evitar que los ciudadanos tengan que desplazarse a las entidades públicas a realizar diferentes tipos de trámites. Ese proceso de transformación digital del Gobierno es un escenario retador en la medida que cada institución tiene bases de datos que difícilmente se conectan entre sí. De ahí los procesos de interoperabilidad que lidera la Alta Consejería de Asuntos Económicos y de Transformación Digital para que entre los sistemas de información de las entidades se hable el mismo idioma.

En términos generales, cada entidad ha hecho su esfuerzo en cuanto a una mayor maduración tecnológica. El Icetex está apuntando a que los créditos puedan otorgarse a través de un proceso totalmente digital. Coljuegos abrió una ventana única de trámites para que los operadores puedan hacer sus solicitudes de permisos de manera virtual y hacerles seguimiento. Colombia Productiva e Innpulsa tienen sistemas de chequeo para que los microempresarios puedan evaluar sus capacidades a través de canales digitales y encontrar los mejores programas de ayuda.

Sin embargo, un caso de transformación digital que viene en camino y no deja de llamar la atención es el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) porque se trata de una entidad que cumplió 85 años y que cuenta en su nómina con más de 1.800 funcionarios distribuidos en prácticamente todas las regiones de Colombia. Por estos días, la institución avanza en un proceso de modernización que contempla, entre otros, nuevos procesos para hacer más ágiles los trámites, profesionalización de la planta de personal, fortalecimiento tecnológico y mejoramiento de la atención al ciudadano.

Y cobra todo el valor este plan de transformación digital porque se trata de una entidad en la cual hay regiones donde los trámites pueden durar hasta cinco años, como consecuencia de las debilidades en infraestructura tecnológica y las complejidades de los sistemas de información soportado en un marco jurídico poco flexible. De ahí la importancia de reducir los tiempos de respuesta y ofrecer plataformas tanto robustas como cercanas al ciudadano; en pocas palabras, verdaderas oficinas de atención al ciudadano que no solo ahorren filas sino que resuelvan las diferentes solicitudes que puedan surgir por parte de los usuarios.

Esa revolución del gobierno digital es determinante para impactar los niveles de competitividad del país, estimular la llegada de nuevos inversionistas, fortalecer los ecosistemas de emprendimiento, apropiar a la ciudadanía de los canales digitales de una vez por todas, hacer más eficientes los procesos del Estado y sobre todo impactar positivamente la calidad de vida de la gente. A un país, en la Cuarta Revolución Industrial, no lo miden por sus niveles de conectividad sino por la capacidad de aprovechar internet para generar valor sobre sus habitantes e industrias. El país, antes que buscar convertirse en el próximo Silicon Valley debe superar brechas históricas en todos los temas.

Juan Manuel Ramírez M.
​CEO de Innobrand 
j@egonomista.com

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