Juan Manuel Ramirez M.
Columnista

Un nuevo bien de lujo

¿Pronto será un bien de lujo el derecho universal a ser invisible en el mundo digital?

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
junio 25 de 2020
2020-06-25 10:12 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7860c3a414.png

Hay un artículo del año pasado publicado en New York Times que le está dando la vuelta al mundo a través de los canales digitales y que se titula por su traducción al español: “La interacción humana es un lujo en la era de las pantallas”. En términos generales, el artículo dice que en la medida que crece la posibilidad de estar más conectado al mundo digital menos personas de alto poder adquisitivo quieren estarlo y que lo contrario sucede con aquellos que hacen parte de la población vulnerable o de menores ingresos monetarios y que pasan más horas frente a una pantalla, los que la tienen por supuesto.

En pocas palabras, dice el artículo, en la medida que se masifica la conectividad como consecuencia de la mayor infraestructura de tecnologías de la información y las comunicaciones por el mundo, más personas que pueden conectarse quieren dejar de hacerlo; mejor dicho, ahora cobra valor desconectarse. Textualmente dice el diario: “Hay una nueva y curiosa realidad: el contacto humano se está volviendo un bien lujoso. Conforme aparecen más pantallas en las vidas de las personas pobres, las pantallas están desapareciendo de las vidas de los ricos. Cuanto más adinerado eres, más gastas para no tener pantallas cerca de ti”.

Una primera mirada permite entender por qué ahora hay compañías, hoteles, restaurantes, asesores, entre otros, que ofrecen una experiencia lejos del mundo digital; un viaje al pasado en el que se escuchan más los sonidos de la naturaleza o el silencio absoluto que un teclado o el timbre de un teléfono. Seguramente ese será un mercado creciente que constituye un nicho minoritario en contravía de la tendencia ampliada hacia las ciudades, edificios y en general establecimientos con el concepto de inteligentes, que no es otra cosa que la oferta de servicios que hacen la vida más amable a través de herramientas tecnológicas.

Resulta toda una paradoja entonces que a puertas de la Cuarta Revolución Industrial desconectarse del mundo digital se haya convertido en un bien de lujo por el que muchos pagan. Abre un debate fascinante entorno a sectores crecientes como el de la educación virtual que compite con la asistencia a clases de manera presencial o de la realización de eventos a través de los canales digitales. En tiempos de pandemia como el actual, mucho después de que se escribiera el artículo del diario estadounidense, está claro que muchos estarían dispuestos a pagar más por recuperar la presencialidad que hacía parte de la vida normal y a reducir algo la virtualidad que empieza a abrumar.

De hecho, en un momento en el que entregar información de la cotidianidad está a un solo clic con aplicaciones móviles que van desde aplicar efectos a las fotografías hasta hacer videoconferencias o usar un sistema de transporte, no extraña que más personas valoren no existir en el mundo digital por respeto a su privacidad. Todos los datos están allí, en manos de grandes multinacionales, que tienen conocimiento de cómo se comportan los ciudadanos. ¿Pronto será un bien de lujo el derecho universal a ser invisible en el mundo digital?

Juan Manuel Ramírez M.
CEO de Innobrand
j@egonomista.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes