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Louis Kleyn

¿Cómo combatir la inflación?

 Las decisiones de política económica no pueden tomarse en contravía de los ‘consensos internacionales’ así estos estén equivocados.

Louis Kleyn
POR:
Louis Kleyn
noviembre 21 de 2022
2022-11-21 08:44 p. m.
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Ahora que el Banco de la República elevó su tasa de intervención al 11% se acrecento el debate, repetido en el mundo entero, sobre la forma de recuperar la estabilidad de precios. En síntesis, los precios suben porque hay una combinación de gran disponibilidad de líquidez y financiación junto con una actividad económica al alza reflejada en una demanda por consumo insatisfecha.

El alza de la tasa de interés disminuye la disponibilidad de financiación, la demanda por bienes y la líquidez disponible, en tanto incentiva los ahorros; es una de las pocas herramientas al alcance directo de la autoridad monetaria para buscar la estabilidad. ¿Cuál debe ser la relación entre el nivel de la tasa de intervención del Banco Central y la tasa de inflación para lograr reducir esta última?

Se puede pensar que la tasa de intervención debe ser más alta que la inflación, o más precisamente, que el costo de la financiación debe ser superior al aumento en los precios. De no ser así, los agentes económicos continuarán endeudándose crecientemente (a una tasa inferior al ritmo de aumento en los precios) para adquirir bienes que podrán vender más adelante con ganancias seguras. Entonces la inflación simplemente seguirá aumentando. Esto implícitamente es lo que piensa la JD del BR, que esta en el camino de elevar la tasa de intervención por encima de la inflación.

La otra escuela supone que después de tantos años con mínimas (o negativas) tasas de interés, con un apalancamiento extendido hasta las más recónditas esquinas de la economía, existe una hipersensibilidad sin precedentes de la actividad económica a la tasa de interés. Entonces, alzas exiguas en ésta tendrán efectos bruscos sobre la economía que reducirán la demanda agregada rápidamente y controlarán así la inflación. Esta es la línea implícita de pensamiento de la Fed y del Banco Central Europeo. Esto justificaría la lentitud y timidez en la elevación de las tasas que los ha caracterizado durante los ya dos años de inflaciones hacia arriba.

El problema para Colombia es que si la visión del BR es correcta, la inflación mundial seguirá creciendo fuera de control por los próximos años, mientras la Fed y sobre todo el BCE reconocen su ‘error’ y eventualmente suben con vigor y decisión las tasas.

Como el componente de inflación importada en Colombia es sustancial, el esfuerzo del BR, ortodoxo y consistente, tendrá entonces un efecto pequeño sobre el control de la inflación interna pero un efecto devastador sobre la capacidad de financiación de las empresas y de los hogares colombianos. Con tasas de financiación de entre el 15 y 20% anual desaparecerá el endeudamiento de largo plazo y con ello la inversión y el crecimiento económico. Y, lo peor, el crecimiento de los precios seguirá desbordado. El BR tendría que aceptar que en un mundo globalizado las decisiones de política económica no pueden tomarse en contravía de los ‘consensos internacionales’ así estos se encuentren equivocados.

Louis Kleyn
Consultor empresarial

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