Louis Kleyn
Columnista 

Sin historial crediticio

Potenciales deudores con historial virtuoso, pero sin muchos medios, perderán su principal ventaja para acceder a crédito en condiciones competitivas.

Louis Kleyn
POR:
Louis Kleyn
junio 17 de 2020
2020-06-17 09:00 p. m.
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El reciente proyecto de Ley, ya conciliado en Cámara y Senado, cuyo objetivo es eliminar el historial crediticio en general, “borrón y cuenta nueva”, como lo han llamado sus promotores, tendrá un efecto contrario al anunciado. Como tal, se convertirá en un ejemplo de gesto “populista”, definido como una acción que, pretendiendo beneficiar a las mayorías, en realidad las perjudicará.

La propensión a pagar las deudas, como muchas otras facetas del comportamiento humano, esta asociada estadísticamente a sus patrones de proceder y sus características individuales. Resulta que los hábitos pasados con respecto al pago de los créditos explican el 90% del comportamiento crediticio futuro. De ahí la inmensa importancia del historial crediticio individual para las determinaciones veloces y acertadas en los procesos de crédito.

En adición al historial crediticio, existen muchas otras variables asociadas estadísticamente con la tendencia a pagar las deudas. Por ejemplo, la calidad crediticia de las mujeres es superior a la de los hombres, la de los mayores de 25 años superior a la de los menores, la de los casados (emparejados) y/o con hijos superior a la de los solteros y/o sin hijos, la de los boyacences superior a la de los samarios, etc.

Suelen considerarse de inferior calidad crediticia al promedio algunas profesiones, como las de los abogados y algunas actividades, como la política. Estas practicas y disposiciones son universales, estadísticamente significativas, todas apoyadas por decenas de años de datos, pero con una importancia marginal en comparación con los antecedentes de actuación crediticia.

En Colombia, dadas dificultades para obligar legalmente el pago de una deuda en mora o dada la lentitud en la ejecución de una garantía, los prestamistas no pueden equivocarse en el análisis. Si los cobros judiciales fuesen ágiles y la ejecución de las garantías rápida, la calidad de la información para la toma de decisiones sería menos esencial. Pero para la sostenibilidad de un intermediario de crédito se tienen que evitar los deudores que no pagan; la recuperación de la cartera vencida es muy baja.

Esta Ley busca disminuir la disponibilidad de la información para los análisis en los procesos de crédito, para que bancos y demás prestamistas tengan más dificultad al diferenciar a quienes serán buenos pagadores, parecería que con el objetivo de que “malos” riesgos crediticios se filtren fácilmente. Es muy desafortunado que el momento de esta Ley coincida con el período postpandemia, con claras necesidades de acceso a financiación abundante y ágil.

Ni esta Ley ni ninguna otra podrá evitar que los bancos intenten discriminar a favor de quienes con mayor probabilidad pagarán de vuelta sus créditos cumplidamente. ¿Qué sentido tiene producir y “vender” algo si no es pagado? Sin información suficiente, los bancos preferirán a quienes tengan altos ingresos, patrimonios y garantías.

Los potenciales deudores con historial virtuoso, pero sin muchos medios, perderán su principal ventaja para acceder a crédito en condiciones competitivas. ¿Es esto lo que buscan los legisladores?

Louis Kleyn
Expresidente de la ANI

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