Luis Alberto Zuleta J.
columnista

La política económica como bien público

El diseño y puesta en marcha de una buena política económica es un bien que todos debemos preservar.

Luis Alberto Zuleta J.
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
noviembre 28 de 2018
2018-11-28 09:25 p.m.
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El diseño y puesta en marcha de una buena política económica es un bien que los ciudadanos debemos preservar. Aunque los grandes objetivos de la política como el crecimiento, la equidad, la generación de empleo y la baja inflación pueden lograrse con distintas estrategias, es fundamental un consenso de la sociedad sobre cómo lograrlos y, principalmente, su sostenibilidad en el tiempo.

El nuevo gobierno ha hecho varios pronunciamientos, con mayor o menor fuerza a través del jefe de Estado, los ministros, las bases del Plan de Desarrollo y otros medios sobre algunos componentes específicos de las políticas sectoriales, que son de gran relevancia, como: acometer con éxito la fase final del programa de infraestructura en curso; impulso de proyectos productivos del agro que refuercen los incipientes logros del proceso de paz; capitalización positiva de la migración venezolana con políticas iniciales de salud y educación para gran parte de los migrantes jóvenes; preferencia por políticas relacionadas con el medioambiente; inclusión financiera, y el impulso de empresas de menor tamaño y las tecnologías de innovación. Hasta el momento, se marca una importante presencia en las regiones, incluidos los consejos regionales de competitividad.

Todos estos componentes de la política, algunos con nuevo vigor y otros con continuidad son parte importante de una política de desarrollo productivo y equidad. No obstante, es importante enfatizar que hasta el momento se trata de una vorágine aparentemente descoordinada y que requiere logros tempranos para afianzar la confianza.

Ciertamente, el frente que requiere mayor urgencia es el de garantizar el equilibrio fiscal que se desbalanceó desde el 2014 y que requiere una fase final de consolidación. El anuncio de una de las calificadoras de riesgo de que mantiene, por ahora, el grado de inversión, dado el interés del Gobierno de equilibrar el financiamiento y mantener austeridad en el gasto, es una excelente noticia. Es preciso que las fuerzas políticas y el Gobierno lleguen a un acuerdo sobre un equilibrio financiero de mediano plazo que no requiera nuevas reformas cada dos años. Para ello no es posible reducir las actuales tarifas, se requieren nuevas fuentes de financiamiento, sin dejar un desequilibrio que parece estar gestándose en las deliberaciones.

Las propuestas de la ley de financiamiento sobre una nueva tributación para las pequeñas empresas y nuevos emprendimientos han sido exitosas en otros países y es un esfuerzo que merece seguir alentando. El gobierno ha dado muestras de equilibrio con las distintas fuerzas políticas a raíz de los proyectos de corrupción, pero requiere consolidar su fortaleza de gobernanza en materia legislativa. Si logra mantener su propósito de establecer una nueva cultura política para los proyectos legislativos, habrá generado su mayor herencia para un nuevo tipo de política económica.

El éxito de este gobierno con sus políticas económicas y sociales requiere también diseñar y poner en marcha las reformas aplazadas sobre el régimen de pensiones y el equilibrio financiero en la salud y la educación. Su éxito permite evitar un salto al vacío en los próximos años en lo económico y en lo político.

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