Luis Alberto Zuleta J.
análisis

Tendencias del entorno internacional y sus efectos sobre la economía

El país está en mora de impulsar varias de las reformas que están regadas en el camino.

Luis Alberto Zuleta J.
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
febrero 06 de 2019
2019-02-06 09:00 p.m.
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Las tendencias globales y los cambios que se presentan en las mismas marcan de manera significativa oportunidades y limitaciones para el curso de cualquier economía.
La relación estrecha que existe entre la estructura de poder de los países y las decisiones de política económica es uno de los elementos de estas tendencias y es necesario resaltar el cambio desafortunado que se viene produciendo entre las tendencias de democratización de los países y los movimientos populistas de izquierda y de derecha.

Estos cambios ahondan la polarización de la población de los países con el agravante de que las decisiones soberanas de los pueblos se ven influidas por el afán de cambio por el cambio sin la debida ponderación de las consecuencias.

La enorme incertidumbre que se vive en el Reino Unido por las decisiones de este tipo frente a la vinculación o no a la Unión Europea, los resultados contradictorios de los dos primeros años del gobierno de Trump que han venido conduciendo al cierre del gobierno, a la incertidumbre sobre un crecimiento artificial producido por una reforma fiscal y la guerra comercial desatada con China y sus consecuencias no controladas. Países como Italia y Francia viven también momentos de dificultad de consenso sobre la orientación futura. Entre tanto, se desata al anarquismo producido por una facción fundamentalista sin ley ni orden en muchos países (ISIS) y el gobierno Ruso gana en su esfera de influencia.

El libro de la exsecretaria de Estado de EE. UU., Madeleine Albright, sobre fascismo presenta un pormenorizado análisis de las bajas que viene teniendo la democracia en muchos rincones del mundo y la amenaza que representan. En el caso de Latinoamérica deben mencionarse la difícil situación de Venezuela, la incertidumbre actual sobre Brasil y México y los funestos resultados económicos del populismo en Argentina.

Esto es un marco global que dificulta el análisis objetivo sobre las condiciones requeridas para un adecuado desarrollo de la prosperidad de los países hacia el futuro. Ciertamente, cuando las decisiones de los electores se orientan hacia vías inexploradas y precipitadas, constituyen saltos al vacío que en la historia reciente no muestran ningún caso que se traduzca en resultados exitosos.

La teoría económica tradicional ha tenido que apoyarse en temas de análisis de la conducta y de la sicología social para entender estos fenómenos y formular explicaciones y nuevos rumbos. El análisis tradicional del comportamiento racional de los agentes es una base insuficiente. El profesor inglés Paul Collier ha hecho un esfuerzo afortunado de unir estos elementos en su libro El Futuro del Capitalismo.

Llama la atención sobre la necesidad de revisar la relación entre ética y prosperidad para las familias, las firmas, las ciudades y los Estados. La crisis global de 2008 es un llamado de atención en esa dirección.

Las familias deben combinar el sentido de pertenencia con la reciprocidad con los más cercanos, las firmas deben equilibrar el enfoque tradicional de rentabilidad con su papel en la comunidad en los países en los que están arraigadas, las ciudades pueden tener liderazgo en procesos económicos y sociales para todo un país y los Estados deben estar gobernados por el balance de los tres poderes, de manera que se evite el abuso en la apropiación de rentas por parte de cualquiera de ellos.

No se trata de una posición ingenua que elimine los intereses individuales y que deje de considerar que existen intereses en conflicto. Se trata de incentivar la competencia en condiciones de lealtad, a los ciudadanos que aporten a la comunidad por la vía de impuestos, inducir la generación de capacidades de pequeñas empresas y personas vulnerables impulsando condiciones de generación de riqueza e ingresos y la coordinación de esfuerzos locales e internacionales.

Todo lo anterior requiere la reconstrucción del papel de la sociedad civil dando la debida importancia a la educación y la investigación y desarrollo, haciendo énfasis en el gobierno corporativo de las empresas públicas y privadas, desarrollando nuevos nexos entre la cultura urbana y rural, apoyando el papel del estado generando bienes públicos y ahondando en la conciencia de todos los ciudadanos que son sujetos de deberes y derechos para así hacer posible compartir una nueva identidad nacional que constituya una base para construir sobre lo construido.

Aún dentro de las condiciones de alerta que generan los repudiables hechos recientes propiciados por el ELN en nuestro país, sigue siendo una gran oportunidad que un gobierno en sus albores persista en su propósito original de convocar al país sobre objetivos comunes que se basan en la seguridad física, pero que la trasciendan.

El país está en mora de impulsar las reformas que están regadas en el camino sobre la justicia, sobre el ejercicio de la política, sobre la equidad pensional y sobre las bases del desarrollo rural como uno de los ejes del futuro desarrollo. Los intereses políticos del partido de gobierno no deben primar sobre los intereses nacionales que representa el gobierno.

Finalmente, propiciar que la participación parlamentaria en las finanzas públicas consista en definir prioridades sobre el 20% del presupuesto es borrar con el codo lo que se escribe con la mano. Los países de la OECD de la cual hace parte hoy Colombia tienen prácticas sobre la participación de los grupos políticos que hacen parte de la coalición de gobierno.

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