Luis Arango Nieto
Columnista

Seguridad alimentaria, en riesgo

Para reducir la dependencia externa hay que considerar lo que más pesa de los importados como son los cereales.

Luis Arango Nieto
POR:
Luis Arango Nieto
mayo 06 de 2020
2020-05-06 09:57 p. m.
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El coronavirus sin vacuna y sin terapia, sumado a la inestabilidad mundial, les está advirtiendo a las autoridades colombianas, que no hay suficiente consideración sobre la disponibilidad de alimentos para el presente y el futuro, no se sabe la duración de esta situación. Por tanto, hay que considerar la seguridad alimentaria que es el acceso permanente la población a los alimentos.

Dentro de esa seguridad, hay que considerar el bienestar social y económico de los 3,2 millones de personas que desarrollan la actividad productiva y tiene un crítico 9% de desempleo.

La dependencia externa para lograr los alimentos, define el nivel de seguridad alimentaria. La producción agropecuaria nacional asciende a unas 57 millones de toneladas e importa algo más de 14 millones, es decir dispone de 71 millones. Entonces, Colombia tiene una dependencia externa de alrededor del 20%, lo que es una aceptable seguridad alimentaria, pero con riesgos laborales y de dependencia.

Depender hoy de alimentos foráneos es un riesgo. Hay países cerrando las exportaciones de alimentos: Serbia y Kazajistan, harina de trigo, aceite de girasol y hortalizas; Rusia, trigo y granos procesados; Vietnam y Filipinas, arroz; Honduras y El Salvador, frijol rojo. Estos países poco afectan a Colombia, pero en el futuro otros países pueden tomar medidas similares.

Gabriel Silva en artículo de El Tiempo afirma que “la ‘coronaeconomía’ estará mucho tiempo regida por las normas del mercantilismo y el nacionalismo” y sostiene que será difícil crecer intercionalizando la economía en momentos en que se presenta un enfrentamiento geopolítico y que, por tanto, Colombia debe tener una “visión estratégica defensiva en la que la protección de la producción y trabajo nacionales tendrán que ser una prioridad”.

Para lo anterior y reducir ese 20% de dependencia, se debe priorizar. De las 14 millones de toneladas importadas, algo más del 71% o cerca de 10 millones pertenecen al reino vegetal y de estas el 85% o 8,5 millones son cereales.

Para reducir la dependencia externa hay que considerar lo que más pesa de los importados como son los cereales. Cerca de 71% o 6 millones de toneladas es maíz y el 24% o 2 millones es trigo. Sembrar trigo requiere desarrollo tecnológico, que tomará tiempo.

Los esfuerzos deberán concentrarse en maíz como producto clave para fabricación de concentrados, pero solo se siembran cerca de 500 mil hectáreas que producen 1,7 millones de toneladas en el año con rendimientos entre 2 y 5,4 toneladas por hectárea.

Para sustituir importaciones de maíz se necesita sembrar gradualmente 500 mil hectáreas semestrales, pero con ciertos requisitos: semillas híbridas que rindan mínimo 7 toneladas o más por hectárea, asistencia técnica, acceso a mecanización y a agricultura de precisión, plantas de secamiento, crédito con tasas subsidiadas; cobertura de precio y seguros.

Lo anterior no es nada extraordinario y no requiere muchos recursos gubernamentales, pero si requiere voluntad política y liderazgo.

Luis Arango Nieto
Ex viceministro de agricultura.
larangon@gmail.com

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