Luis Augusto Yepes
columnista

Los sauditas se transforman

El plan visión 2030 proyecta a Arabia Saudita a un mundo energético cambiante, que apunta a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Luis Augusto Yepes
POR:
Luis Augusto Yepes
abril 11 de 2018
2018-04-11 08:57 p.m.
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Arabia Saudita es un jugador de primera línea en el mercado petrolero internacional, como corresponde con su nivel de reservas probadas y su posición en el pódium de los productores de petróleo en el mundo. No obstante, las autoridades del Reino de Arabia Saudita han entendido que es necesario adaptarse a los nuevos tiempos, caracterizados por la irrupción, a toda máquina, de las energías renovables no convencionales, la necesidad de incorporar capitales, nuevos esquemas de negocios y mejores prácticas en empresas estatales como Saudi Aramco, y consolidar una nueva visión de nación que guíe el camino de transformación del Reino desde una sociedad, cuyo desarrollo económico ha girado alrededor del petróleo, a una proyección como país con una economía diversificada.

Para lograr este objetivo, varias cosas están ocurriendo: la estructuración del IPO ( Initial Public Offering) de Saudí Aramco, la joya de la corona, con una valoración anunciada del orden de dos trillones de dólares, unas siete veces el PIB de Colombia del 2017. Esta cifra, que fue revelada por el heredero de la Corona, el príncipe Mohammed bin Salman, no parece ser el resultado de un riguroso análisis de banca de inversión, sino producto de multiplicar 250.000 millones de barriles de reservas probadas por un factor de ocho.
Luego, falta por precisar los fundamentos de la valoración y el monto del ofrecimiento en el IPO, lo que podría estar en el 5 por ciento del valor de la compañía, así como los derechos que adquieren los nuevos inversionistas.

Parte fundamental del éxito en esta operación, que se espera concretar en el 2019, es mantener los precios del petróleo en los niveles actuales (sobre 60 dólares el barril) para maximizar el valor de la colocación, para lo cual la diplomacia saudita se ha empleado a fondo para mantener la cohesión al interior de la Opep y que Rusia siga firme en su compromiso de apoyar a la Organización en los cortes de producción de petróleo que están vigentes hasta diciembre del 2018.

Adicionalmente, el Reino va generar más energía de fuentes renovables en cumplimiento del Acuerdo de París y también para vender más barriles de petróleo a precios internacionales, en lugar de tener que subsidiarlos para el mercado interno. Se prevé instalar un total de 9.500 Mw de energías renovables, con lo que se espera cubrir el 10 por ciento de la demanda en el 2023.

El plan energético nacional va a requerir que los equipos para generación de energía renovable tengan un contenido de fabricación local del 60 por ciento a partir del 2019, lo cual podría incrementar el costo de la energía entregada, cuyo valor se estima en 2 C US$/Kwh (aproximadamente 60 pesos por Kwh), pero, por otra parte, permitirá aumentar la base industrial en Arabia Saudita.

El plan visión 2030 proyecta a Arabia Saudita, en su condición actual de país petrolero, a un mundo energético cambiante, que apunta a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sus líderes han optado por salir de su zona de confort, cambiando paradigmas, lo que resulta poco común en estas épocas, con un gran salto adelante mediante la articulación de un modelo de desarrollo económico: menor dependencia del mercado de commodities y más acorde con los nuevos tiempos.

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