Luis Augusto Yepes
Análisis

Reflexiones petroleras

El Gobierno debe emplearse a fondo para desarrollar una gama de recursos de petróleo y gas, y mantener la condición de exportadores.

Luis Augusto Yepes
POR:
Luis Augusto Yepes
enero 14 de 2019
2019-01-14 08:22 p.m.
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Colombia podría estar repitiendo los pasos que la llevaron a perder su autosuficiencia petrolera a mediados de los 70 del siglo XX.

En esos años, la política petrolera nacional no se adaptó a los cambios en el entorno petrolero mundial. Mientras los últimos barcos zarpaban de los puertos colombianos con petróleo rumbo a los mercados internacionales, la crisis energética y el embargo petrolero de los países árabes contra las economías occidentales que no apoyaban la causa Palestina, incrementaron los precios internacionales en una espiral alcista que parecía no tener fin. Como resultado Colombia pasó de exportar petróleo barato a importar crudo caro en 1975.

Se abría así un muy difícil periodo para el país durante el cual la economía Colombiana sufrió para mantenerse a flote. En 1982, comenzando el gobierno del Presidente Betancur, las exportaciones nacionales llegaron a US$3.095 millones mientras las importaciones, aumentadas por las compras de petróleo y otros combustibles, llegaron a US$4.906 millones.

Dicho de otra manera, las exportaciones, café en buena medida, sólo cubrieron el 63% de las importaciones. En ese año, el déficit comercial como porcentaje del PIB fue del 4,6%.

Gracias a un viraje radical de la política petrolera durante la administración del Presidente López Michelsen, se corrigió el rumbo mediante un simple y sencillo “articulito” contenido en la Resolución 050 de 1976 de la antigua Comisión de Precios del Petróleo y del Gas Natural, con el cual se les envió a las compañías petroleras un poderoso mensaje: el petróleo que se encuentre en el territorio colombiano y se requiera para la refinación interna, se pagará al precio internacional con referencia Cartagena.

Esta decisión de política energética y otras medidas regulatorias, le permitieron al país recuperar la autosuficiencia petrolera y la condición de exportador en 1986 con el descubrimiento de Caño Limón en el Arauca.

La situación actual tiene algunos elementos que podrían asimilarse a los de esa época. Para empezar, estamos atravesando un entorno de precios enrarecido con muy alta variabilidad mientras la economía mundial parece perder impulso. Al mismo tiempo, los productores de petróleo no se van a quedar cruzados de brazos mientras su commodity estrella pierde terreno todos los días.

La cercanía de Arabia Saudita y su Príncipe heredero con Vladimir Puttin, lo que fue notorio en la reunión del G20 en Buenos Aires, sitúa a dos de los principales productores del mundo en una posible alianza que apuntaría a un fortalecimiento de los precios, similar al que llevó las cotizaciones del crudo por encima de los US$80/barril apenas en octubre anterior.

Además, con todos los pronunciamientos del Presidente Donald Trump contra su declarado enemigo Irán, sorprende que a la hora de imponer las sanciones que todo el mundo esperaba, se hayan aprobado una serie de waivers que permiten a varios países de alto consumo petrolero continuar la compra de crudo iraní, lo que en la práctica le ha facilitado al país de los ayatolas un segundo aire.

En el ámbito nacional, como lo ha señalado acertadamente el Presidente de la ACP, la exploración petrolera continúa rezagada, las metas en pozos exploratorios y sísmica para el 2017 no se cumplieron y considerando que lo que no se explore hoy no se producirá mañana, podríamos quedar en el escenario de gastar a marchas forzadas las mismas reservas que ya tenemos descubiertas. Además se percibe una animadversión contra la exploración petrolera convencional y no convencional.

El país ya tuvo un primer aviso de lo que sería una crisis petrolera con la disminución de precios que llegó al punto crítico en los años 2015 y 2016. Las exportaciones cayeron y el déficit comercial alcanzó los muy inquietantes valores de 6,15% del PIB en el año 2015 y 4,69% en el 2016. Para compensar la pérdida de ingresos, se aprobó una dolorosa Reforma Tributaria en el año 2016. Pero si la autosuficiencia se nos embolata y nos volvemos importadores como nos ocurrió en los 70s y parte de los 80s del siglo anterior, serán necesarias varias Leyes de Financiamiento y un tremendo ajuste de precios de los combustibles, para compensar los costos de las importaciones.

El Gobierno tiene que emplearse a fondo para desarrollar toda la gama de recursos de petróleo y gas y lograr resultados que nos permitan mantener la condición de exportadores. Para ello, requiere adelantar un agresivo programa de sísmica y más pozos exploratorios sumado a un mejoramiento en los factores de recobro mediante recuperación secundaria. Considerando que de cada 100 barriles descubiertos in situ aproximadamente 18 se aprovechan, se justifica aumentar los recobros para obtener más barriles de los mismos hallazgos.

A lo anterior se deben incorporar los recursos no convencionales desarrollados de manera técnicamente responsable, para lo cual hay que apoyar los análisis de la Comisión de Expertos convocada por la Ministra para evaluar a profundidad este tema y desarrollar una intensa pedagogía e información a todo nivel desde los pueblos hasta formadores de opinión, para entender por qué el petróleo y el gas son indispensables para mantener la estabilidad económica nacional y las metas de crecimiento.

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