Manuel José Cárdenas
Columnista

El camino a seguir

Hacer el mínimo daño a las personas y a la economía debe ser la meta.

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
octubre 18 de 2020
2020-10-18 05:00 p. m.
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Thomas Friedman el famoso intelectual estadunidense, autor de varios bestsellers y columnista del New York Times, es reconocido como un pensador que se adelanta a su tiempo para analizar las tendencias del mundo futuro. En su séptimo libro Gracias por llegar tarde, escrito en el 2018, evoluciona un relato ya iniciado en su libro La tierra es plana (2005) sobre la globalización y deslocalización industrial.

El autor reflexiona sobre la aceleración del mundo, a través de tres ejes: el tecnológico, la globalización y el cambio climático. Demuestra cómo estos tres ámbitos transforman la política, el trabajo, la geopolítica, la comunidad y la ética, y propone medidas concretas para adaptarnos a ellos mediante un nuevo “contrato social”.

En declaraciones recientes para La Tercera de Santiago de Chile, plantea que la crisis del coronavirus está exacerbando los problemas y tendencias del mundo, produciendo inclusive cambios a la visión que él tenía en 2018. Sostiene que la de devastación después de salir del refugio será como una bomba atómica.

Será como la prueba de esfuerzo definitiva del mundo que servirá para mostrar cuál es la calidad de su gobierno, de su sistema de salud pública, del equilibrio económico del país y sus empresas y del nivel de su confianza social.

Se pregunta cómo será el mundo después de que todos volvamos a algún tipo de normalidad y se responde diciendo que hasta que no se encuentre la vacuna será necesario seguir viviendo con la pandemia y la gente seguirá enfermándose. Considera que para algunos, una de las cosas más difíciles de entender sobre la crisis es que es diferente a cualquier otra.

En las anteriores luchamos contra las personas (rusos, nazis) y los vencimos. Pero nunca hemos peleado contra la madre naturaleza. Ella es química, biológica y física. No se puede hablar con ella ni derrotarla.

Ella va a hacer lo que la química, la biología y la física le permitan. Y siempre al final ganará. Entonces depende de cómo se maneje el virus de aquí en adelante. Se requiere como mínimo dos cosas: Un gobierno de unidad nacional porque el estrés en torno a la equidad y a las libertades civiles va a ser enorme. Además hay que buscar la total minimización de daños. Hacer el mínimo daño a las personas y a la economía debe ser la meta.

Hay que llevar adelante acciones específicas e invertir, como mínimo, en tres cosas: Primero y masivamente, en energía limpia. Debido al colapso en el precio del petróleo, una compañía petrolera puede ganar tanto de un parque solar o eólico como de un campo petrolero.

Segundo, en banda ancha masiva de alta velocidad en las zonas rurales que no están conectadas. Ello se volvió importante en esta crisis porque sin ella no se puede trabajar a distancia.

Tercera, invertir masivamente en redes de fabricantes de código abierto (open source maker networks). Los que han emergido son los espacios de creación en línea (makerspaces online), donde la gente externaliza su trabajo (crowdsourcing) en innovación y manufacturas, utilizando generalmente el internet, en especial para los sectores más olvidados de población.

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