Manuel José Cárdenas
columnista

La clase media en ‘sándwich’

La clase media, en particular los empleados, son los más afectados, pues el peso de la reforma caerá sobre ellos.

Manuel José Cárdenas
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Manuel José Cárdenas
noviembre 12 de 2018
2018-11-12 05:00 p.m.
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Siempre se ha dicho que la clase media es el sostén de la democracia y por eso los políticos están detrás de ella para ganar votos. De la misma forma, la economía no puede vivir sin ella, porque buena parte de la dinámica del mercado depende de su capacidad de compra, ya que está al frente del consumo de los nuevos productos que se venden.

A pesar de ello, no siempre se le trata de forma justa, ya que recibe en materia tributaria de las autoridades públicas el mismo tratamiento de los ricos, sin tener la misma capacidad económica. Y por otro lado, está excluida del trato especial que se otorga a los más pobres.

Este tratamiento discriminatorio lo ha recibido la clase media en las últimas reformas tributarias, donde ya ha soportado alzas cuantiosas, y lo vuelve a sentir con la polémica ley de financiamiento que se encuentra a consideración del Congreso.

En efecto, mientras se reduce la carga tributaria en materia de impuesto a la renta a las empresas, ello no sucede con las personas naturales que forman parte de la clase media. Igualmente, en tanto que se establece un mecanismo de compensación a los más pobres por el establecimiento de IVA a los productos de la canasta familiar, ese beneficio no se otorga a la clase media.

Pero lo anterior no es todo. Además del aumento de IVA y del impuesto a la renta, se pueden enumerar, por vía de ejemplo, las siguientes medidas que tendrán un impacto aún más negativo: las deducciones de la renta a que tienen derecho las personas naturales se reducen del 40 por ciento al 35 por ciento; desaparece la renta exenta del 25; se revive el impuesto al patrimonio, lo que implica una doble carga por los mayores por impuestos a la renta que habrá que pagar; se elimina los beneficios al ahorro voluntario en los fondos de pensiones, y al involucrar las pensiones dentro de los ingresos generales de los trabajadores, se propone gravar a aquellas que pasen de 4,8 millones de pesos.

Ello resulta tanto más injusto si se tiene en cuenta que los jubilados reciben este beneficio como retribución al trabajo de toda su vida, y olvida que las pensiones ya están gravadas porque del valor total de la misma se descuenta las contribuciones al Fondo de Solidaridad y a la Nueva EPS S.A.

Uno de los objetivos de la reforma es hacer más equitativo el régimen de impuestos. Por lo visto, puede que se cumpla este objetivo tratándose de las empresas y las clases más desfavorecidas, pero no con relación a la clase media. Por el contrario, la propuesta de reforma lo hace más oneroso.

Como lo sostiene Germán Vargas Lleras, la clase media y, en particular los empleados, serán los más afectados porque el peso de la reforma caerá sobre ellos “primero, porque es más fácil hacerlo y, segundo, porque parece muy impopular defenderlos”. Yo agregaría una tercera razón: porque no tienen un grupo de presión fuerte que los defienda.

Adicionalmente, a todo lo anterior, uno de los aspectos más graves de la reforma es que si bien asegura los recursos para cubrir el faltante presupuestal para este año, no garantiza la sostenibilidad fiscal futura, e incitará a seguir grabando a la clase media.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional

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