Manuel José Cárdenas

La IED: visión estratégica

El gobierno debe pasar de una visión cuantitativa de la IED a otra de tipo cualitativo, donde los beneficios dependerán del sector a donde se dirija.

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
marzo 15 de 2020
2020-03-15 07:08 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c314c7cba.png

El tratamiento a la inversión extranjera directa (IED) en América Latina, y particularmente en Colombia, ha variado a partir de la Segunda Guerra Mundial, dependiendo del modelo económico y político aplicable.

El iniciarse los años de la posguerra, con base en las ideas de la Cepal, se le dio un tratamiento restrictivo al considerar que solo podía llegar a los sectores que no estuvieran suficientemente abastecidos por el capital nacional. Ejemplo de ello fue la famosa Decisión 24 del Acuerdo de Cartagena, hoy Comunidad Andina. En los 80 surgió un nuevo consenso al considerar que ella siempre resultaba beneficiosa para el país receptor, porque los inversores llegarían con tecnología, y así, el país receptor podría cerrar la brecha con los más avanzados tecnológicamente. Este cambio de enfoque obedeció al ascenso del neoliberalismo con la llegada al poder de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretaña. La nueva era implicó la firma de tratados bilaterales de inversión (TBI), así como la adhesión al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial. Colombia siguió esta orientación permitiendo que la IED llegara a todos los sectores, excepto a los de seguridad, defensa y al 40% del capital social de la televisión.

En los últimos años se ha pasado de esta visión cuantitativa de la IED a otra más cualitativo, donde se considera que los beneficios dependerán del sector de destino y del tipo de inversión. En esta visión se sostiene en que a más inversión mayor efecto positivo sobre la producción local y el desarrollo económico. Sin embargo, en la práctica, la inversión que llega a menudo conlleva costos sociales y ambientales que resultan desconocidos.

En el caso de Colombia, con esta visión cuantitativa, la inversión extranjera se había concentrado en mayor grado en los últimos años en el sector minero energético, pero el año pasado un alto porcentaje (cerca de dos terceras partes del total) se orientó a sectores diferentes al interior, como son el financiero, comercio, restaurantes y hoteles. Esta reorientación, que implicaría una aproximación a la visión cualitativa, y que el Gobierno la atribuye a los instrumentos creados en la Ley de Crecimiento, es conveniente y se necesita profundizar las acciones para fomentarla.

En síntesis, al gobierno debe pasar de una visión cuantitativa de la IED (cuanta más inversión mejor) a otra de tipo cualitativo, donde los beneficios dependerán del sector a donde se dirija. Ello implica tener una visión estratégica sobre el papel de la IED que implica evitar que el país siga siendo receptor neto de capitales, concentrándose principalmente en los sectores transables tradicionales, sin ascender en las escalas de valor. Si se busca avanzar hacia la frontera tecnológica, y pasar de las ventajas competitivas estáticas a las dinámicas, que hay que crearlas, y la regulación es clave para garantizar la transferencia. El éxito de las políticas proactivas del pasado adoptadas por Corea y luego por Chinan, confirma lo beneficioso que resulta tener un mayor involucramiento del Estado.

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes