Manuel José Cárdenas
columnista

Negociando con Trump

El caso mexicano es un ejemplo para que Colombia no haga lo mismo y, en el evento de una embestida de Trump, no ceda a las primeras de cambio. 

Manuel José Cárdenas
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Manuel José Cárdenas
junio 27 de 2019
2019-06-27 10:00 p.m.
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Donald Trump se ha destacado no precisamente por ser una persona dócil, amigable y que respete las reglas del juego y la diplomacia. Desde su llegada a la Presidencia de los EE. UU. ha puesto patas arriba el mapa geopolítico-económico-social de los EE. UU. y de casi todo el resto del mundo. Ha realizado una gran cantidad de negociaciones importantes para cerrar todo tipo de acuerdos y ha escritos varios libros, entre ellos, “El arte de la negociación”. (1,878). Su lema se ha caracterizado por aplicar a rajatabla el método “Desestabiliza a tu adversario y déjalo K.O cuanto antes”. Para ganar terreno inicia cualquier negociación muy lejos de sus adversarios con una propuesta que escandaliza a todos.

En política exterior, Trump ha seguido su agenda de America First (América Primero), una política populista que enfatiza el nacionalismo estadounidense, retiró a los Estados Unidos de las negociaciones comerciales del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y del Acuerdo de París sobre cambio climático, revirtió parcialmente el deshielo cubano, reconoció a Jerusalén como la capital de Israel y se retiró del Acuerdo Nuclear con Irán e impuso aranceles de importación a diversos productos de China, Canadá, México y la Unión Europea.

En el caso de las relaciones comerciales con Canadá y México, a pasar de haber negociado un tratado de libre comercio, ha aplicado represalias no solo en el campo arancelario sino en aquellos aspectos que les puede doler más, como es el tecnológico, en el caso del primero, y migratorio, en caso del segundo.

En el caso de México lo amenazo de subir los aranceles gradualmente de 5 al 25% si no disminuía la migración procedente de Centro América. México acepto fácilmente esta propuesta y se comprometió a mandar a 6.000 efectivos de su Guardia Nacional hasta la frontera con Guatemala para detener a los centroamericanos. De hecho, está erigiendo un muro militar al sur del país para darle gusto a Trump. Se comprometió también a recibir a las decenas de miles de centroamericanos -y darles salud, educación y empleo en México, con un costo incalculable- que esperan una decisión sobre su asilo en Estados Unidos. Se comprometió a desmantelar las organizaciones de tráfico y trata de personas, así como sus redes de financiamientos y transporte ilegales.

Analistas y políticos experimentados, como Jorge Castañeda, que fue canciller de México entre 2000 y 2003, sostienen que México cedió muy fácilmente y que le apostó a una solución de corto plazo. En su opinión hubiera sido conveniente aceptar un arancel del 5%, e inclusive del 10%, ya que ambos eran absorbibles y hubieran esperado. En don meses y medio era probable que hubieran surgido resistencias en Estados Unidos, no solo de los Demócratas y Republicanos, sino también de los empresarios y el público en general. En estas circunstancias se apostó a una solución de corto plazo en lugar de tener la paciencia y la resistencia de aguantar un par de meses más.

El caso mexicano es un ejemplo para que Colombia no haga lo mismo y, en el evento de una embestida de Trump, no ceda a las primeras de cambio. Igualmente el país está en mora de ampliar vigorosamente sus lazos comerciales con los países de Asia, particularmente con China, apoyándose en la Alianza del Pacífico.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional

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