Manuel José Cárdenas
columnista

Transformación del G-20

El Grupo de los 20 se creó en Washington hace 10 años como el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política.

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
diciembre 09 de 2018
2018-12-09 06:15 p.m.
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El Grupo de los 20, compuesto por 19 de los países más desarrollados del mundo y la Unión Europea, se creó en Washington hace 10 años como el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política. Le corresponde abordar los grandes desafíos globales y generar políticas públicas que los resuelvan. Inicialmente, despertó grandes expectativas, pero ha perdido cada vez más influencia y legitimidad ante la opinión pública mundial. El G-20 debería ser capaz de transmitir, al menos, la seguridad del rumbo a seguir respecto a temas trascendentales para el planeta y la sensación de que existe una voluntad de gobernanza global.

El hecho es que en los últimos años ha crecido el número de países –encabezados por Estados Unidos–, que rechaza el multilateralismo y la cooperación internacional como manera de entender las relaciones internacionales. Igualmente, con la cuarta revolución industrial, que se caracteriza por la aparición de nuevas tecnologías que están desintegrando las fronteras entre las esferas física, digital, y biológica, ha surgido una nueva forma de relacionamiento internacional que las supera.

El examen de los viejos temas que comprendían la agenda del G-20 con la inclusión de nuevos temas, hizo que la Declaración de Buenos Aires, aprobada el primero de diciembre pasado, se limitara a una enunciación de los mismos sin presentar soluciones inmediatas. Los más destacados son:

Se sostuvo que el comercio multilateral “ha fallado en sus objetivos” y se destacó la necesidad de impulsar una reforma a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para luchar contra las subvenciones que distorsionan la libre competencia y la piratería de productos. Aunque Estados Unidos y China no establecerán, por ahora, nuevos aranceles punitivos, el G-20 no logró convencer a Trump de que renuncie a la imposición de tasas aduaneras más altas.

Para avanzar en el proceso de digitalización y aprovechamiento de las tecnologías emergentes, se acordó adoptar medidas para impulsar a las micro, pequeñas y medianas empresas, promover la inclusión digital, apoyar la protección del consumidor, mejorar el gobierno digital, la infraestructura y la medición de la economía digital. Se reafirmó la importancia de abordar los temas de seguridad en el uso de las TIC, respaldar el libre flujo de información, ideas y conocimientos, respetando los marcos legales aplicables y trabajando para fomentar la confianza del consumidor, la privacidad, la protección de datos y de propiedad intelectual. Se dio la bienvenida al G-20 Repository of Digital Policies para compartir y promover la adopción de modelos de negocios innovadores.

Pese a que no hubo acuerdo a la hora de imponer gravámenes más altos a empresas como Amazon o Apple, se está buscando una forma de fiscalizar mejor el valor añadido de los datos. Para evitar el fraude fiscal se acordó un mayor intercambio de datos entre los miembros del G-20 sobre movimientos de cuentas sospechosas. Además, se pretende acabar con los paraísos fiscales e intensificar la lucha de la evasión fiscal de grandes consorcios. A pesar de estos limitados resultados, el G-20 es un foro insustituible en estos momentos de cambio, no solo para el diálogo multilateral, sino para la proposición y adopción de medidas concretas. Esa es su esencia y razón de ser.

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