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María Sol Navia V.
columnista

Pérdida para Colombia

Se fue Carlos Holmes, quien tenía muy buenas posibilidades de haber culminado su larga carrera al servicio público, llegando a la Presidencia.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
febrero 11 de 2021
2021-02-11 07:30 p. m.
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Colombia ha perdido hombres de indiscutible talento, experiencia, formación y preparación, que hubieran sido excelentes Presidentes de la República, pero que diferentes circunstancias y finalmente la muerte truncaron sus carreras, dejando un enorme vacío en quienes esperaban que cumplieran las expectativas que el país tenía de ver estadistas sentados en el solio de Bolívar y llevarlo hacia destinos mejores, alejándolo de la corrupción y logrando un desarrollo equitativo de la sociedad y todas sus comunidades.

Carlos Holmes Trujillo es el último de estos personajes que en los recientes años pueden considerarse como talentos desperdiciados por nuestra patria.

Un hombre preparado con sólidos estudios y una experiencia como pocos en los diferentes cargos del estado. Desde alcalde de Cali, su ciudad natal, pasando por múltiples embajadas con diversas responsabilidades bilaterales y ante organismos multilaterales, hasta comisionado de paz y ministro de varias carteras.

Dueño de una inmensa capacidad de expresión, seguramente sumando la herencia de su padre y su formación, espíritu conciliador, negociador e indiscutible lealtad, valor hoy desconocido en muchos políticos, que no son leales a principios, valores, ideología, sino a la oportunidad que ven más cerca para lograr sus ambiciones políticas, económicas y de poder.

Con Carlos Holmes pierde Colombia un proyecto interesante en la política y pierde el Valle del cauca otra posibilidad que antes tuvo con Rodrigo Lloreda, a quien en un momento dado la política le negó su oportunidad, pero que su muerte prematura nos negó la esperanza de una nueva, y quizá posible exaltación.

Esas dos figuras hubieran podido representar para el Valle del Cauca el rescate de la desatención que muchos gobiernos han tenido para con esta región, y para Colombia mentes preparadas profundamente para servir al país y a los países vecinos, como lo demostraron ambos en el ejercicio excelente de la cancillería y del ministerio de defensa.

Otra mente excepcional que nos dimos el lujo de desperdiciar fue Álvaro Gómez Hurtado, un estadista de talla internacional, con vasta experiencia política y férreos principios, a quien el país condenó a no regir sus destinos, por falsos prejuicios que el mismo se encargó de desvirtuar con su accionar en la Asamblea Constituyente del 91, de la que estos tres personajes hicieron parte, con inmensa dedicación y visión de un país moderno y respetuoso de los derechos.

Se fue Carlos Holmes, que tenía muy buenas posibilidades de haber culminado su larga carrera al servicio público, llegando a la Presidencia de la República.

Su muerte deja un gran vacío desde luego en su esposa e hijos a quienes saludo con respeto y cariño, en sus amigos y allegados, en los seguidores políticos que habían depositado en él su confianza, pero sobre todo en el país que necesita afanosamente valores y principios en quien continúe liderando el camino para salir de la dificilísima pesadumbre que atravesamos.

María Sol Navia
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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