María Sol Navia V.
columnista

Compromiso Valle

Empresarios han decidido actuar con un gran sentido de solidaridad y compromiso, lo cual encaja en la visión del capitalismo de partes interesadas.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
junio 24 de 2021
2021-06-24 08:30 p. m.
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“Nos unimos porque no hemos hecho suficiente”, son las palabras con que presenta María Isabel Ulloa, directora de Propacífico, quien ha liderado al lado de otras instituciones como UAV, Comfandi, fundaciones de empresas privadas, gremios y empresarios, el programa diseñado para atender las demandas sociales de Cali y otras ciudades del Valle del Cauca, como Buenaventura, Buga, Palmira, Yumbo, Jamundí y Candelaria, y que gerenciará su implementación.

Las empresas del Valle han hecho a través de los años una labor social soportando sus fundaciones, como la fundación Carvajal, la Caicedo González, la de Fanalca, la Sidoc, las de los diferentes ingenios y varias creadas al lado de importantes empresas de la región.

Este tipo de instituciones han contribuido al desarrollo social, con programas de salud, educación, apoyo a microempresas, y en general soporte a poblaciones vulnerables en varios campos del desarrollo. Hoy, mediante este trabajo, han buscado la unión para construir oportunidades, no de manera aislada, sino mediante un proceso colectivo y dinámico.

Adicionalmente, en estos momentos de crisis, los empresarios han decidido actuar con un gran sentido de solidaridad y compromiso, lo cual encaja perfectamente en la nueva visión del capitalismo de las partes interesadas, discutido en el foro económico mundial, entendido como la responsabilidad que tienen las empresas con la sociedad en su conjunto y que pone en práctica palabras dichas por Manuel Carvajal Sinisterra en 1960, cuando creo la Fundación Carvajal: “No puede haber una empresa sana en un medio social enfermo, porque tarde o temprano los males de la sociedad repercuten en su desempeño. Por eso, el empresario responsable debe necesariamente comprometerse en la solución de los problemas sociales”.

Algunos empresarios iniciaron la tarea de escuchar a jóvenes líderes, con un proceso de escucha activa (como señala Joaquín Lozada), para entender y comprender los legítimos reclamos, y de esta forma empezaron a estructurar este proyecto que se ha consolidado a través de seis prioridades: La seguridad alimentaria, para atender las personas que están en grave situación de pobreza con servicios de comedores comunitarios.

La transformación de proyectos de vida, apoyando a los jóvenes para que tengan oportunidades y desarrollen sus visiones, dejando el mundo de las drogas o de las pandillas.

Empleabilidad, con formación pertinente para lograr ocuparse en los empleos ofrecidos. Liderazgo, para aquellos que pueden y quieren aportar soluciones y propuestas democráticas y sociales.

Emprendimiento, ya que hay muchos que tienen ideas que desean desarrollar y necesitan apoyos como capital semilla y capacitación. Y finalmente educación de calidad, a la que no han tenido acceso y reclaman con urgencia.

Toda esta tarea no pretende en ningún momento reemplazar las responsabilidades que tienen respectivamente los gobiernos nacional, departamental y distrital, sino unificar esfuerzos y recursos para sumar en la búsqueda de soluciones orientadas a la equidad.

María Sol Navia
Exministra

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