María Sol Navia V.
COLUMNISTA

Davos

Los ciudadanos son cada vez más exigentes con gobiernos y líderes y las empresas deben trabajar para responder a esas expectativas.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
enero 26 de 2020
2020-01-26 07:30 p.m.
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Davos, Suiza vuelve a ser noticia. El pequeño pueblo de los Alpes, conocido por la novela de Thomas Mann, “La Montaña Mágica”, nuevamente sirve de sede para la reunión del Foro Económico Mundial en su edición número 50.

En esta ocasión el tema del capitalismo de las partes interesadas será uno de los centrales. Vale anotar que en reciente columna me referí a él como el Nuevo Capitalismo, planteado hace varios años por el abogado Marty Lipton y acogido recientemente en el seno de Business Roundtable, y que ha sido bandera de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico, desde hace 50 años. Esta noción del capitalismo que se ocupa de todos los stakeholderss o partes interesadas, cobra relevancia en esta época de malestar en las sociedades y de marchas y protestas sociales, que se han irrigado por el planeta, incluyendo países de los distintos continentes, originadas en una serie de necesidades y aspiraciones no satisfechas, de desigualdades no superadas, y de falta de oportunidades.

El capitalismo de las partes interesadas plantea que las empresas no pueden concentrarse únicamente en los resultados de los balances, que atienden prioritariamente a los intereses de los accionistas, sino que debe tener en cuenta la responsabilidad de las mismas con los otros actores relacionados con ellas, incluyendo a empleados, proveedores, clientes, accionistas y el entorno en que se mueven. Esto implica no concentrarse únicamente en el corto plazo, sino tener una visión de mediano y largo plazo, buscando su permanencia y las condiciones de relacionamiento con estas partes.

Esta responsabilidad abarca el compromiso con el medio ambiente, los valores y la transparencia en el manejo de negocios y condiciones con accionistas, clientes, proveedores y empleados. En el entorno incluimos el medio ambiente, y las condiciones económicas y sociales de la comunidad que las rodea y sobre todo en la que tienen incidencia y que van desde el entorno inmediato y el ámbito del negocio, hasta el país, pasando por la ciudad y la región.

Las empresas están siendo cuestionadas en varios países, incluido el nuestro, con justicia en algunos casos, por eventos de corrupción y falta de interés con temas de medio ambiente o equidad en la distribución de beneficios, como injustamente en la mayoría de las ocasiones.

Hay que señalar que el empleo y la educación merecen atención preferencial y la capacitación tanto de empleados, como de estudiantes que aspiran a ingresar a la fuerza laboral. La educación es fundamental para el desarrollo de capital humano en la sociedad y en las empresas, y el empleo es la base de la dignidad humana.

En la era que estamos viviendo el perfil de los trabajadores ha cambiado y esta cambiando cada vez a un ritmo más acelerado, por tanto, empleados y trabajadores potenciales tienen que reinventarse permanentemente. En este frente las empresas tienen un gran compromiso social al proveer herramientas para ese proceso a sus vinculados y participar activamente en la sociedad en la búsqueda de ese fin.

Los ciudadanos son cada vez más exigentes con gobiernos y líderes y las empresas deben trabajar para responder a esas expectativas.

María Sol Navia V.
Exministra de Trabajo 
msol.navia@gmail.com

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