María Sol Navia V.
Columnista

Gobierno corporativo y nuevo capitalismo

Frente a los colaboradores o empleados, indudablemente, existe una de las mayores responsabilidades de las compañías, más aún en los tiempos actuales.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
marzo 04 de 2020
2020-03-04 10:00 p.m.
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El nuevo capitalismo o capitalismo de las partes interesadas, que está siendo, cada vez más, objeto de reflexión, fue el tema central en el reciente Foro Económico Mundial de Davos.

Klaus Schuab, cofundador de este evento, ya hace cincuenta años, señaló que el modelo de capitalismo que propuso desde esa fecha, debe ser el que se imponga, por encima del capitalismo de los accionistas y del capitalismo de estado, y es el que posiciona a las corporaciones privadas como fideicomisarios de la sociedad y hace énfasis en que en el momento actual es claramente la mejor respuesta a los desafíos sociales y ambientales de hoy.

El desarrollo e implantación real de este modelo, no como un simple propósito, sino como decisión efectiva de gestión, tiene la primera herramienta en el Gobierno Corporativo de las empresas, dado que la estructura general de la organización, así como sus decisiones de planeación estratégica, sus objetivos, visión, metas y presupuesto de ejecución y resultados, vienen dados desde la asamblea de accionistas y la junta directiva, que son los máximos organismos de dirección de una empresa.

En todo el proceso de planeación, definición de principios y valores, así como todo el despliegue de objetivos con metas y responsables, que realiza la junta con altos ejecutivos, siguiendo las pautas y directrices de la asamblea, debe tenerse la visión del interés de todas las partes involucradas con la empresa, para diseñar las estrategias orientadas a cada una de ellas, de forma que sean consistentes con la misión, visión y objetivos de la compañía.

En cuanto a proveedores, buscar una relación equilibrada que beneficie a las dos partes, de forma tal que la aplicación de nuevas herramientas tecnológicas, que busquen mayor eficiencia, contribuya a la mejor administración de la organización, pero al mismo tiempo desarrollen a los proveedores, sobre todo los más débiles, para su competitividad y fortalecimiento.

Frente a los colaboradores o empleados, indudablemente, existe una de las mayores responsabilidades de las compañías, más aún en los tiempos actuales, donde la capacitación y tecnificación permanente son indispensables para el logro de los objetivos propuestos y también para conseguir que dichos empleados desarrollen nuevas competencias y habilidades, frente a las exigencias de los nuevos papeles de sus cargos o su adaptación a otros desempeños cuando el perfil de las ocupaciones cambie.

Sin duda, los socios o accionistas tienen un lugar preponderante en los resultados, ya que son quienes han arriesgado su capital y han tenido la iniciativa en la creación, desarrollo y expansión de las empresas, así como el compromiso con su sostenibilidad y permanencia.

En cuanto los clientes, estos son la razón de ser de las actividades empresariales, pues se busca ofrecer servicios o productos que satisfagan sus intereses y necesidades y, por tanto, existe el deber de velar por la calidad, la atención, la posventa o servicios posteriores y un relacionamiento permanente para conocer su satisfacción y expectativas.

Finalmente, el entorno en el cual se mueve la organización, buscando la sostenibilidad del medio ambiente y del propio negocio con visión de permanencia, y el progreso de las comunidades que la rodean, a quienes alcanza su influencia.

María Sol Navia V.
Exministra de Trabajo.
msol.navia@gmail.com

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