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María Sol Navia V.

La clave y delicada reforma pensional

El grado de informalidad que registra Colombia de un 60%, hace imposible lograr que su población logre jubilaciones suficientes.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
noviembre 24 de 2022
2022-11-24 09:38 p. m.
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Hace varios años muchos venimos señalando que es necesaria una reforma pensional, eso está muy estudiado por expertos de distintas instituciones de investigación y estudios económicos y sociales. Si esta tarea no se realiza de una manera seria y responsable cada vez será un tema más complejo, que afecta las finanzas del Estado y la equidad con la población colombiana, sobre todo la de mayor edad.

Dicho esto, es necesario recalcar que la reforma que necesitamos debe ser estructural y adelantada sobre bases estadísticas y estudios actuariales que ya existen y deben estar actualizados con todos los datos de los cambios poblacionales en el país. Por tanto, se deben hacer ajustes al programa de Colombia mayor en lo relativo a cobertura, beneficios y la forma de financiación de este plan, y también se requieren modificaciones en edades de jubilación, como en muchos países, y semanas de cotización o montos de estas, con los períodos de transición necesarios que permitan respetar derechos adquiridos.

Existen variedad de modelos pensionales en el mundo y este ha sido un tema muy explorado, dado que es uno de los problemas graves que afrontan los países y sus gobiernos. Actualmente, el sistema de Islandia es considerado el mejor del mundo y segundo el de Países Bajos, que fue por mucho tiempo calificado como el primero; en tercer lugar, está el danés. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la situación de nuestro país, con condiciones de desempleo, informalidad y pobreza muy distintas de las que tienen los países desarrollados y con mejores esquemas pensionales, no permiten llegar a esos óptimos modelos.

Para empezar, es necesario partir del principio de justicia y equidad social y la necesidad de atender a la población mayor, que va perdiendo su capacidad de generar ingresos, no logra conseguir empleo, y requiere mayor atención a su salud, es imperativa.

También, es básico enmarcar todo el análisis en las proyecciones financieras del Estado, las posibilidades de recaudar recursos sin acabar el sector productivo y empresarial, que es el que genera riqueza, producción, impuestos, empleos y cuyas capacidades son limitadas a sus necesidades de crecimiento, productividad, desarrollo, innovación y tecnificación. Estos dos marcos hacen que las soluciones sean especialmente difíciles de equilibrar.

Lo relacionado con la búsqueda de una mayor equidad en el sistema y que cumpla los requisitos universales de suficiencia, sostenibilidad y participación, está íntimamente ligado a la educación, empleo, productividad y equidad de género. El grado de informalidad que registra Colombia de un 60%, hace imposible lograr que su población logre jubilaciones suficientes, de donde se desprende que el régimen laboral necesita ser adecuado urgentemente a las condiciones del mercado laboral actual y a los requisitos que imponen las nuevas tecnologías, exigiendo a su vez, que la educación y capacitación sean pertinentes y de calidad para mejorar nuestra productividad.

María Sol Navia V.
Exministra

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