María Sol Navia V.
Columnista

La responsabilidad del Congreso

Tiene la obligación de hacer el control político, pero hacerlo en el marco de la verdad.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
noviembre 20 de 2019
2019-11-20 10:00 p.m.
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El Congreso de la República tiene responsabilidades legales y políticas no solo con sus electores, sino con todo el país, y para vergüenza y perjuicio de todos, no las está cumpliendo cabalmente, pues ante el cambio de estilo del Presidente y del Gobierno, al negarse a negociar las leyes y los debates a cambio de contratos y partidas, ha asumido una actitud revanchista y de confrontación en la que el que más pierde es el país.

Indudablemente, hay congresistas que son la excepción a este comportamiento, pero dado que son minoría, el Congreso como cuerpo colegiado está incurriendo en actuaciones que no corresponden a sus altísimas responsabilidades.

El hecho reciente contra el Ministro de Defensa tiene varias facetas: Indudablemente el Gobierno cometió un error al no haber anunciado al país que en el bombardeo contra el grupo de delincuentes habían caído algunos menores que estaban en el campo guerrillero y esto le costó el cargo al Ministro, pero lo que sí es claro es que los grandes responsables de esas acciones son los grupos ilegales, guerrillas, narcotraficantes y todos los grupos delincuenciales que incurren en esta atroz práctica de reclutar menores para sus actividades delictivas, y luego usarlos como escudos para buscar que no los persigan y actúen contra ellos militarmente.

El Congreso tiene la obligación de hacer el control político, pero hacerlo en el marco de la verdad y de la búsqueda de los grandes responsables que establecieron esas prácticas. Por qué el senador Barrera no ha hecho un debate contra el reclutamiento forzado y aun no forzado de menores, contra la violencia sexual contra esos mismos niños y contra las niñas que son llevadas para uso y abuso sexual de los comandantes y jefes de todas esas organizaciones criminales.

Por otra parte el Legislativo, como institución del Estado, y los congresistas individualmente, deben buscar el fortalecimiento de las fuerzas armadas y no su debilitamiento con ataques que buscan su desprestigio nacional e internacional.
Otro aspecto tan preocupante como este es la actitud de no aprobar los proyectos de leyes importantes y claves, o hacerlo cambiando totalmente el espíritu de lo propuesto, para reclamar triunfos contra un Ejecutivo que actúa con buena fe y seriedad y que está mostrando resultados.

Los partidos y algunos congresistas están proponiendo un gran acuerdo político nacional; el Presidente lo propuso desde el inicio del Gobierno: “Un gran pacto por Colombia, un pacto por la equidad, pacto por la legalidad, pacto por el emprendimiento, un gran pacto por el futuro”.

El pacto está propuesto, y sirve de base para construir los acuerdos necesarios para sacar adelante el país, pero no un pacto para repartir puestos, contratos y partidas presupuestales, que es lo que está debajo de la propuesta de hacer un gran pacto político.

El Congreso debe cumplir su obligación de estudiar y debatir los proyectos que enmarquen las políticas públicas para el cumplimiento de los objetivos claramente delineados y hacer los ajustes tendientes a mejorar los resultados de su aplicación y no a buscar dañar el Gobierno, llevándose por delante al país entero.

María Sol Navia
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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