María Sol Navia V.
Columnista

Papel del Estado

No puede ignorarse el papel clave del sector privado como empleador e impulsor del desarrollo, que está sufriendo los golpes de la crisis.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
junio 04 de 2020
2020-06-04 09:00 p.m.
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El servicio público es el conjunto de actividades que ejerce la administración pública, de acuerdo con la legislación de cada Estado, para atender el funcionamiento de la sociedad y propiciar el desarrollo de todos los ciudadanos, por tanto, se encarga de la administración de los recursos públicos sin malgastarlos. Su ámbito corresponde a todos los niveles de la administración, tanto nacional, como regional, e igualmente a todas las ramas del poder.

Con los avances de las democracias y las ideas capitalistas han ido pasando muchas responsabilidades al sector privado, donde se desarrollan las actividades de la producción, el comercio y los servicios.

Sin embargo, con esta pandemia y la emergencia creada se ha reivindicado la importancia del Estado. Ha sido critico el papel que han asumido todos los gobiernos a lo largo y ancho del planeta, de manera correcta o incorrecta, según el criterio de quien lo evalúe, dentro de precisas normas constitucionales para situaciones excepcionales en las democracias, o de forma autoritaria en los regímenes autocráticos.

El Estado es el único que está en capacidad de atender y cubrir todas las necesidades, el que tiene las facultades para dirigir el comportamiento de los ciudadanos y obtener por distintos medios los recursos necesarios. Pero se requiere una comunicación permanente y en doble vía, donde el líder explique las razones de las medidas adoptadas, teniendo en cuenta las múltiples necesidades que afloran en una crisis como la que vivimos.

A pesar de que el Estado ha sido rechazado y criticado, quizá por la forma en que se han apropiado de el políticos clientelistas y muchos corruptos, ahora ante la emergencia ha sido necesario acudir a el, como la única autoridad con capacidad para tomar decisiones globales, para asumir monstruosas deudas y apoyar instituciones, empresas, personas más débiles y principalmente dirigir el sistema nacional de salud, aunque en el intervengan instituciones privadas, pues se necesita una autoridad superior que unifique políticas y apoye este sistema.

Este papel fundamental y definitivo que están jugando los estados, podría llevar a tentaciones totalitarias en algunos países, por parte de presidentes que no tengan fuertes principios democráticos, lo cual sería un altísimo costo para las democracias.

La división de poderes es pilar fundamental de éstas; el poder legislativo y el poder judicial, así como los órganos de control, son el equilibrio que se necesita institucionalmente y deben ejercer sus responsabilidades, dentro de criterios de coordinación, para hacer frente a la crisis, pero sin perder de vista sus obligaciones y limitaciones señaladas dentro de las constituciones para épocas de excepción y situaciones de emergencia.

En estos momentos tan difíciles, en que canallas están aprovechando para apoderarse de los recursos que están orientados a la atención de la salud y de los más débiles, es cuando más se necesita la acción coordinada de todas las instituciones.

Sin embargo, ante el protagonismo del Estado, y la importancia de su gestión, no puede ignorarse el papel clave del sector privado como generador de empleo e impulsor del desarrollo, que está sufriendo los golpes de la crisis, y es necesario mantener la red empresarial y el empleo.

María Sol Navia

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