María Sol Navia V.

Buenaventura, otra vez marginada

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
marzo 07 de 2014
2014-03-07 03:29 a.m.
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El pasado 10 de febrero se firmó en Cartagena, ciudad y puerto sobre el océano ‘Atlántico’, el protocolo para el acuerdo comercial de la Alianza del ‘Pacífico’.

¿Cómo se explica esto? ¿Por qué el Gobierno toma una decisión tan absurda e injusta con el Valle del Cauca y su puerto en el Pacífico: Buenaventura? No hay ni respuesta lógica, ni justificación alguna. Tal vez considera a Buenaventura como una urbe de segunda, frente a la preciosa Cartagena. Pero con este tipo de decisiones, nunca va a llegar Buenaventura a ser ciudad de primera, digna de recibir a los socios del ‘Pacífico’. Ni siquiera se tuvo en cuenta a Cali, que por su vecindad con el puerto de Buenaventura, debió ser la segunda opción.

El Valle del Cauca ha venido luchando desde varios frentes institucionales y gubernamentales para lograr que el Gobierno Nacional le dé a Buenaventura y el Pacífico el tratamiento que le corresponde, por su importancia geoestratégica, y teniendo en cuenta el descuido y desatención histórica que ha padecido, que no corresponde con los ingresos y lo que significa el puerto para el país.

Esta era una oportunidad única para que el Valle del Cauca y Buenaventura tomaran el liderazgo de este acuerdo comercial, que involucra 220 millones de consumidores y cifras de movimiento comercial similares a las de Brasil. Estos países representaron en el 2012 el 41% de la IED y el 36% del PIB total de América Latina y el Caribe.

El DNP ha calculado que este acuerdo impactará el PIB de Colombia en 0,7%, que habrá un aumento de la inversión en el país del 1,4%, las exportaciones crecerán 0,9% y estima la creación de cerca de 44 mil puestos de trabajo.

El Valle del Cauca y, en especial, Buenaventura, deberían participar de manera importante de estas cifras, sobre todo en lo relativo a la creación de empleos, pues los servicios portuarios y de logística deberían radicarse en las vecindades del puerto, y de igual forma empresas que quieran beneficiarse de la cercanía con el Pacífico se ubicarían en la región.

Pero para esto es necesario que el Gobierno le dé la preponderancia que se merece y se adelante una estrategia y un plan de desarrollo que permita que las condiciones de infraestructura, servicios, educación, capacitación, etc., ofrezcan las condiciones necesarias para hacer realidad lo que tanto en el Valle del Cauca hemos soñado. Este debe ser el despegar definitivo de la región pacífica.

Sin embargo, el desencanto fue total, no hay explicaciones válidas para que este evento no se hubiera realizado en Buenaventura o Cali, ciudades a las que correspondía por derecho propio y por lógica política, económica y regional.

Este acuerdo es la oportunidad de oro para cumplirle al pacífico colombiano, para rescatarlo, para recortar los desequilibrios regionales, mejorar las condiciones de vida de la población y, de paso, algunas problemáticas de Cali, que tienen relación con la inmigración que recibe de esta zona, dada la pobreza y deprimidas condiciones de desarrollo.

Si queremos que el acuerdo de Alianza del Pacífico fructifique en el Valle del Cauca, Cali y Buenaventura, tendremos que afrontar una tarea intensa frente al Gobierno Nacional, trabajada por todos los vallecaucanos bajo el liderazgo del gobierno departamental, el Alcalde de Cali, el de Buenaventura y los demás municipios vecinos, conjuntamente con todas las instituciones representativas de la región, sus gremios, cámaras de comercio, etc. Hay que seguir en esta lucha.

María Sol Navia V.

Exministra de Trabajo

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