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Mario Hernández Zambrano
Columnista

Economistas y gremios serios

2020 no se parece para nada a lo que hayamos conocido en 70 años de historia, sin abusar del facilismo histórico.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
marzo 01 de 2021
2021-03-01 07:30 p. m.
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Los economistas puros que usan y abusan de la estadística, los gremios que buscan agradar a sus cada vez menos afiliados y los mismos sindicatos que hacen demagogia con sus ingenuos compañeros, deben ponerse serios y tomar conciencia de lo que significó el pasado año para toda la gente, sin reparos de nada.

Que en el mundo 115 millones de personas hayan sido atacadas por la pandemia (2,5 millones de muertos) no es para creer que el mundo empresarial no ha sentido el golpe. Igual Colombia, con 2,2 millones de contagiados y casi 60.000 muertos.

Hay que tener los pies sobre la tierra para plantear fórmulas audaces que induzcan a la recuperación económica y el empleo y mejorar las condiciones de vida de todos. Por eso, produce una mezcla de risa y mal humor que haya “investigadores o gremios” que consideren necesario hacer reformas tributaria, pensional y laboral, aparte o al mismo tiempo. No puede ser que solo estén pensando solo en la calificación de otros desenfocados como las agencias de riesgo.

Hasta ahora no he escuchado a “sabio” alguno criticar el programa de Joe Biden para salvar a la economía de Estados Unidos que incluye: cheques directos por valor de US$1.400, bono de desempleo semanal de 400, asignación anual por hijo de 3.600, aumento del salario mínimo a 15 dólares/hora y de millones de dólares para gobiernos locales y escuelas. Todo por 1,9 billones de dólares.

No hay comparación posible ni postulado económico que resista un análisis: 2020 no se parece para nada a lo que hayamos conocido en 70 años de historia, sin abusar del facilismo histórico. Y con un elemento más dañino, es que este fue un shock universal y transversal. Nadie se ha salvado y lo que falta, así el virus mismo desaparezca.

Las cuentas empresariales fueron zarandeadas por la pandemia, así a algunas actividades les haya ido bien u otros hayan estado mejor parqueados. Lo mismo pasa con algunas profesiones. Es la vida.

El consumo de bienes básicos, procesados y no, la industria de aseo personal y en hogares, la tecnología, logística y la farmacéutica fueron ganadores en sus balances, en tanto que hotelería, transporte terrestre y aéreo, autopartes y vehículos y gastronomía, entre otros, terminan en muy rojo.

Que bueno que los gremios hicieran un trabajo serio y ético sobre esto antes que pescar en río revuelto o busquen que los trabajadores llevan la peor parte cuando son quienes sostienen buena parte del aparato productivo y deben protegerse más. Un no también el chantaje sindical y la violencia como fórmulas de reivindicación.

Pero tampoco continuar “cantaleteando” sobre reformas en impuestos u otras áreas, sacadas de textos para tiempos distintos a los de una pandemia. Tampoco el Estado es una vaca lechera sin fondo.

Mario Hernández
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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