Mario Hernández Zambrano
columnista

La coordinación en el Plan de Desarrollo

Al PND del gobierno Duque se le debe reconocer un claro direccionamiento hacia el emprendimiento y la generación de riqueza.

Mario Hernández Zambrano
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Mario Hernández Zambrano
mayo 29 de 2019
2019-05-29 09:25 p.m.
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El PND del gobierno de Iván Duque tiene una gran coherencia y sentido, y sin entrar a hacer consideraciones teóricas se le debe reconocer un claro direccionamiento hacia el emprendimiento y la generación de riqueza. Educación y salud ocupan un lugar importante como insumos básicos para mejorar las condiciones de vida de los más necesitados.

En el primer sector, nunca se había asignado el presupuesto que tendrá, y en el segundo hay cambios tan profundos como el de solucionar, de una vez por todas, el asunto financiero que se había convertido en dolor de cabeza. Ahora habrá un esquema de punto final para enfrentar el problema de la deuda.

El plan elaborado por Planeación Nacional, discutido en las regiones, analizado al interior del gobierno y aprobado por el Congreso de la República es la carta de navegación de la actual administración hasta el 2022, y tiene sus mecanismos normativos para ponerlo en práctica, teniendo en cuenta que el Plan es una ley especial, multitemática, heterogénea y con un carácter temporal.

Desafortunadamente, hay algunos sectores a los que el asunto poco les importa, pues su objetivo está basado en mostrar las falencias y discutir, hasta el cansancio, con el fin de enredar y dejar la sensación de que el país va por mal camino, y con una resistencia grande a aceptar las cosas buenas que se están logrando, y que son muchas y se notan en los indicadores que están a la mano, sin desconocer que existen problemas. El gobierno no puede perder el norte, y menos caer en ese juego que tiene fines electorales, legítimos, pero desconsiderados, con una visión que trasciende la coyuntura. El crecimiento de la economía al cierre del primer trimestre y los resultados financieros de las empresas en el 2018 lo certifican.

Ahora bien, un plan de desarrollo requiere más que la coherencia teórica y la responsabilidad fiscal, condiciones necesarias, pero no suficientes, porque en la ejecución de los programas está el secreto del éxito.La coordinación interinstitucional resulta fundamental para que las cosas salgan bien. Hay programas que trascienden a una entidad, a un ministerio o al anuncio de buenas intenciones por parte de quienes tienen la responsabilidad, y esto es válido en la mayoría de actividades. Por ejemplo, el programa de vivienda rural que, inexplicablemente, pasó a manos del Ministerio de Vivienda no saldrá adelante si no cuenta con el apoyo de la cartera de Agricultura, o Artesanías de Colombia no logrará mucho si no tiene una visión de emprendimiento que no está necesariamente en el Ministerio de Cultura, sino en otras entidades como Comercio e Industria e incluso el Sena, que depende del Ministerio de Trabajo.

¿Y qué decir, en el mismo sentido, de las TIC o de la economía naranja? Ambos asuntos tienen un carácter transversal que no se reduce al ministro titular de los temas. Y de nuevo hay que ser muy claros en la necesaria coordinación de los trabajos al interior del gobierno y con el resto de actores sociales para evitar duplicidad de funciones, re-trabajos e ineficiencias, dada la urgencia de ejecución por el carácter temporal del Plan.

Cada gobierno presenta sus prioridades de los cuatro años y, aunque se hacen muchas cosas aisladas y positivas en toda administración, la integralidad es fundamental para alcanzar el máximo beneficio social. Y eso solo se logra, como en la orquesta, cuando todos sus integrantes tienen la misma partitura y así sean expertos en sus respectivos instrumentos, respondan coordinadamente.

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