Mario Hernández Zambrano
Columnista

La Navidad es vida y no está en peligro

Se ha llegado al extremo de plantear el dilema de “salvar la Navidad”, como si las decisiones y precauciones fueran sinónimo de enterrarla.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
diciembre 14 de 2020
2020-12-14 08:00 p. m.
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Tuve acceso rápido a un artículo de dos científicos de las universidades de Boston y Columbia, en EE. UU., (E. Murray y A. Rasmussen) en el que miran factores que han marcado la discusión sobre el manejo de la pandemia por parte de los agentes sociales, gobiernos y las autoridades de salud, como la OMS.

 Se incluyen asuntos supuestamente excluyentes como los dilemas de economía y salud, confinamiento y apertura, jóvenes y mayores, sintomáticos y asintomáticos y ahora “salvar o no la Navidad”, que gradualmente se fueron apoderando del escenario, dependiendo de quien lo proponga, lo cual ha creado una cultura de miedo, que está siendo aprovechada malsanamente hacia algo que se podría llamar la “politización de la incertidumbre”, que hace ferias y fiestas abusando de la prudencia y el desacuerdo lógicos de la ciencia.

Aterricemos. Un día nos plantearon que el asunto era blanco o negro, nunca gris: economía y salud eran excluyentes, pese a que los mismos OMS y el FMI advirtieron todo lo contrario sobre que “si la pandemia no es controlada, no habrá una recuperación económica robusta”.

Aún hay quienes lo pregonan en una forma malintencionada. Nuestro país no ha sido ajeno a esa descarada manipulación. Políticos profesionales, analistas y periodistas irresponsables hablan de la pandemia como si fueran expertos y juzgan las decisiones de un gobierno que busca honestamente acertar, pero que no tiene por que saberlo todo.

Lo mismo ocurre con el desempeño de la economía, comparando datos sin aclaración alguna como si en el 2020 no hubiera ocurrido nada o haciendo parangones superficiales sobre lo que pasa aquí frente a otros países, cuando la realidad social, los tiempos de medición y las economías nada que ver.

Generalmente, cuando se hacen clasificaciones deberían tomarse como información para enterarse cómo va el mundo y no para decir si se está mejor o peor. Otra cosa es mirar el tratamiento que se da en algún país para replicarlo o no en otras latitudes. Se ha llegado al extremo de plantear el dilema de “salvar la Navidad”, como si las decisiones y precauciones fueran sinónimo de enterrarla.

La Navidad y el cambio de año son momentos vinculados a la religiosidad o emociones, antes que a la parranda y goce, sin que eso implique que se acabe el esparcimiento y la alegría. Lo que pasa es que ahora hay unos límites de prudencia y cuidado fijados por el virus, como condición para que contribuyamos a salir de este túnel. La Navidad no está ni estará en peligro.

En ese mundo del no al blanco y negro, que interesante sería hacer una revisión de lo que se creía en febrero o marzo cuando arrancó la pandemia, solo para comprobar que ha ocurrido un cambio dramático entre un momento y otro y de cómo se han dado excesos de especulación y falsos dilemas. Algún día la historia hará esa revisión para pena de muchos.

PD. Nada de irresponsable tiene la idea de plantear un incremento salarial que permita a la gente, en particular los más pobres, tener una compensación adicional a la inflación causada. No solo es justicia social (equidad) sino que sería clave para impulsar la demanda agregada. Las empresas y los gobiernos pueden hacer recortes en rubros de los presupuestos que nada tienen que ver con la productividad y la eficiencia. ¡Feliz Navidad 2020 para todos y que Dios ilumine a nuestro Presidente Duque!

Mario Hernández
Empresario exportador

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