Mario Hernández Zambrano
columnista

La solución está en votar

La opción es votar, para no dejar que otros decidan y luego encontrar en la protesta y la ira una salida equivocada.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
febrero 27 de 2018
2018-02-27 08:46 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c411ec37e.png

Aquí y en cualquier parte del mundo se comprueba que los partidos políticos y sus instituciones, como el Congreso, son los que menos aceptación tienen en la opinión pública, y alcanzan los indicadores más altos de desconfianza y baja credibilidad.

Sin duda, hay motivos para ello. Charles de Gaulle, expresidente de Francia, lo interpretó muy bien en una famosa frase: “Puesto que un político nunca se cree lo que él dice, se sorprende cuando otros creen en él”. Por eso, no todas las mentes lúcidas y brillantes que lideran a una sociedad están dispuestas a entrar a ese ejercicio.

Más cerca de nosotros, una confesión del escritor Mario Vargas Llosa, luego de su frustrado intento de llegar a la Presidencia de Perú, cuando fue por el hasta ese momento desconocido Alberto Fujimori, también resume con crudeza el oficio político: “La política está hecha casi exclusivamente de maniobras, intrigas, conspiraciones, pactos, paranoias, traiciones y todo tipo de malabarismos”. Ciertamente el escritor esconde una dosis de amargura, al no haber alcanzado su objetivo.

Nuestro país no escapa a esa tendencia global contra los políticos y la reacción de la gente frente a esa degeneración del sistema imperante es utilizada por otros políticos que alegan no haber participado en la conversión del vicio y la corrupción en una costumbre, o en la retórica fácil que linda con el cinismo. Sin embargo, en el fondo se pretende usar la misma política para hacer notar diferencias frente al pasado, divisiones que no son reales o ideológicas, sino que esconden ambiciones, venganzas o segundas intenciones.

La gente y los electores se confunden fácilmente con quienes pregonan esa nueva forma de hacer política con el objeto de ganar el favor popular en una habilidosa demostración de adaptarse a las circunstancias. Es un peligroso escenario que no se respalde con algo más que un discurso populista.

Tan es así, que uno de los más importantes senadores de izquierda, admirado por sus debates sobre corrupción y malos manejos, dijo hace unos días que en caso de no ganar su candidato presidencial en la primera vuelta recomendaría a sus seguidores la abstención en la segunda. No solo es irresponsable, sino una demostración de que los intereses grupales están por encima de los de un país que dicen querer.

La abstención o el voto en blanco son caminos extremadamente inciertos y solo abren las puertas para que lleguen personajes indeseables que tienen una base pequeña, pero que por la apatía de muchos terminan ocupando los cargos en los órganos de elección popular. Tampoco es argumento a favor de la abstención la idea de que “no hay nada que hacer”, cuando es todo lo contrario: en Colombia hay 25 millones de personas entre 18 y 44 años, cifra que supera de lejos el número de votos depositados para elegir a un presidente. Sencillo: ¿por qué esos 25 millones no deciden el futuro? Lo mismo ocurre con las elecciones del 11 de marzo que pretenden renovar el Congreso y cuya opción no es otra que escoger a los mejores fácilmente identificables para atajar a quienes viven de la política y no para la política. Por eso, la opción es votar, para no dejar que otros decidan y luego encontrar en la protesta y la ira una salida equivocada. Es seguir dejando que la metrópoli de la corrupción y la mala política sigan campeando e imponiéndose.

P.D. Sin duda que las elecciones del 2018 constituyen un reto para Colombia, en particular para los menores de 45 años. Su compromiso con el país que quieren y proyectan empieza con su voto. En el mundo, los jóvenes cada vez se interesan más por el futuro. Los de Colombia no pueden ser la excepción. Así que ¡a votar!

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado