Mario Hernández Zambrano
Columnista

Lo digo sin pena: fui al siquiatra

Fue mi forma de aterrizar para entender que el equipaje que necesitamos para ir por la vida es más liviano de lo que uno cree.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
noviembre 30 de 2020
2020-11-30 09:25 p. m.
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Como es la tradición, por esta época del año comienza a hacerse los balances y las reflexiones del período que se acaba y las proyecciones para el que arranca, cada quien en su escenario particular en función de sus aspiraciones y ambiciones.

Sin embargo, para todos, sin importar su condición laboral, social, política e incluso religiosa, el momento que se vive introduce unos elementos particulares que hace doce meses nadie sospechaba.

El primero de lejos, que más de 1,4 millones de personas perdieron la vida y más de 61 millones contagiadas por la pandemia del coronavirus, siendo el país más poderoso del mundo, Estados Unidos, el más afectado. En nuestro país, cerca de 1,3 millones y poco más de 36.000 muertos, duro pero que podría ser peor.

Todos queremos ver luz al final de un túnel, que ha resultado más largo de lo esperado, pero finalmente pareciera estar cerca, pues las cifras, los contagios se han reducido y es inminente la llegada masiva de la vacuna en las próximas semanas, pero de cualquier forma, las “enseñanzas” de la pandemia no pueden pasarse por alto, la primera de las cuales es la de que en la vida, por más poder que se tenga, no hay soluciones mágicas y fáciles a los problemas, y nos recuerda que por nuestra condición humana somos vulnerables y exceso de soberbia y prepotencia, muchas veces sin pretenderlo.

No siento pena de decir que la preocupación por la situación me llevó al siquiatra. Fue mi forma de aterrizar para entender que el equipaje que necesitamos para ir por la vida es más liviano de lo que uno cree, lo cual puede ser interpretado de muchas maneras: no se necesita mucho para vivir bien con espíritu tranquilo, la familia y la amistad están por encima de todo y se debe maximizar su “rentabilidad” pues nunca se recuperará en el futuro lo que se deje de hacer hoy, y es un pasivo que no se podrá cubrir, disfrutar las pequeñas cosas garantiza mayor felicidad que las grandes acciones y que todos somos iguales, sentimos las mismas dolencias y preocupaciones.

Teniendo mucho cuidado personal, puedo afirmar que he disfrutado como nunca la vida sencilla, simple y austera en estos meses y no me quejo de los resultados de los negocios.

Los empleados han sido determinantes en este logro personal, a quienes agradezco en el corazón.

Sin duda alguna, nuestro país saldrá adelante con el esfuerzo de todos, comenzando con la tenacidad, entereza y voluntad del presidente Iván Duque, quien sin broncas ni lamentos han enfrentado la adversidad con un patriotismo difícil de superar.

Mario Hernández
Empresario exportador.
mariohernandez@mariohernandez.com


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